Una propuesta de matrimonio salvaje - Capítulo 4

Capítulo 4

 

Un plan para dormir juntos

 

—...¿Qué? —Se sorprendió tanto que soltó el lazo del que tiraba. La enagua se deslizó y cayó al suelo.

—¿Cuánto tiempo tarda en manifestarse los signos del embarazo?

—E-eso... quiero decir...

Mientras madama Flambard tartamudeaba, los guardias de seguridad corrieron y llamaron a la puerta.

¡Toc, toc!

—Un mensaje para Su Alteza. El comandante de Tiwakan ha llegado a la puerta del castillo. Lord Weroz aguarda el permiso para abrirla.

Los rostros de madama Flambard y de Liene, que en ese momento solo vestía sus prendas interiores, se volvieron pálidos.

Liene cruzó la mirada con su niñera y luego habló despacio:

—...Abran la puerta y díganles que iré enseguida.

Madama Flambard comenzó a vestirla a toda prisa.

A pesar de que ella misma había sido quien dijo que Liene no debía lucir demasiado hermosa, la princesa, ataviada con aquel vestido brillante, se veía, por desgracia, excepcionalmente encantadora.

Su tez pálida, en combinación con su cuello esbelto, daba la impresión de ser una flor frágil que podría quebrarse en cualquier momento.

******

—...

Seis ataúdes fueron dispuestos en el patio delantero del castillo. Tras seis golpes sordos cuando los féretros tocaron el suelo, solo quedó el silencio.

Liene olvidó pronunciar el saludo de bienvenida y se quedó mirando fijamente los ataúdes cerrados. Los seis eran idénticos. Nadie sabía cuál de ellos contenía el cuerpo de su amante.

—Hemos traído los cuerpos intactos, tal como lo solicitó —habló el hombre que se presentó como Fermos y que llevaba un extraño artefacto en el rostro—. Este es un pequeño obsequio para la princesa de Nauk, quien ha aceptado la propuesta.

—...Gracias.

El primer regalo de su prometido eran cadáveres. Era un obsequio aterrador.

Mientras asentía con una breve respuesta para indicar que aceptaba el regalo, Black dio un paso al frente. Su mirada se dirigió directo a su rostro al descubierto. La piel de Liene se sintió irritada, como si la estuvieran pinchando.

—Le agradezco que haya accedido a mi irrazonable petición... Y también le agradezco los ataúdes.

Era inusual que los cuerpos de los caídos en un ataque sorpresa fueran devueltos íntegros. Es más, que los regresaran con honor dentro de un féretro era algo inaudito. Estos bárbaros habían mantenido la dignidad de ella como su futura prometida. Ella se encontraba en una posición en la que tenía que mostrarse agradecida incluso por algo como eso.

El comandante de Tiwakan dio otro paso hacia adelante. Ella luchó por reprimir el impulso de retroceder. A esta corta distancia, sentía la mirada de él como si se le pegara a la piel y la palpara.

—Ha pasado un día. —Habló como si un solo día fuera un período de tiempo sumamente largo. Le hablaba a una persona cuyo amante había muerto hacía apenas un día—. Ahora, deseo que discutamos el matrimonio.

—...

Los seis ataúdes, uno de los cuales podría albergar el cuerpo de su amante, eran tanto un regalo como una amenaza. Una advertencia para que no se perdiera demasiado en el dolor y no olvidara la propuesta que había aceptado.

******

El lugar del encuentro fue cambiado. El despacho del rey era demasiado pequeño y el salón de asambleas, demasiado vasto. Finalmente, el lugar elegido fue la sala de recepción, que contaba con una gran mesa.

En el pasado, era allí donde las familias importantes de Nauk se reunían casi a diario con el rey para deliberar, pero esa tradición había desaparecido hacía mucho tiempo. Ambos bandos se sentaron frente a frente en la fría y sombría habitación.

El grupo de la princesa consistía únicamente en sir Weroz y Mashilow. Por fortuna, el bando contrario también era reducido en número, lo que creaba una imagen relativamente equilibrada.

Sin embargo, en su corazón, no era así. Incluso si el comandante de Tiwakan se sentara solo en esta habitación, ella tendría que luchar constantemente contra una interminable sensación de opresión.

—Creo que ambos sabemos que no es bueno retrasar demasiado este matrimonio —comenzó Fermos la conversación. A estas alturas, incluso en Nauk, todos sabían que él era la mano derecha y consejero de Black; esencialmente el número dos en Tiwakan—. Aunque estamos en el sur, ¿acaso no se acerca pronto la temporada de frío? Antes de eso, Tiwakan desea levantar el campamento y asegurar un refugio bajo techo. Y, Su Alteza... —Pausó su discurso por un momento. La significativa sonrisa que colgaba de sus labios se sintió inusual—. También necesita agilizar el matrimonio si desea que el niño nazca y sea bautizado.

—¡¿U-un niño... qué?! —Mashilow se puso en pie de un salto—. ¡¿U-un niño... qué quiere decir con eso...?! Su Alteza, ¿de quién es el hijo que lleva dentro...?

Mientras él tartamudeaba confundido, dos voces resonaron simultáneamente desde ambos lados:

—Mi hijo —dijo Liene.

—Mi hijo —dijo Black.

Liene y Black pronunciaron lo mismo, pero con un significado diferente a la vez.

Esta vez fue Liene quien se mostró confundida, mirando a Black. Se preguntó de qué estaba hablando. Él la enfrentó sin la menor pizca de incomodidad.

—Siempre y cuando nos casemos, el hijo que la princesa dará a luz crecerá conociéndome como su padre biológico.

Dado que él había consentido el embarazo, esa era la solución más razonable.

—Ah, quiere decir eso...

—No me importa si el apellido del niño es Arsak.

Mashilow la contempló con los ojos abiertos de par en par.

Aunque sostenía una opinión diferente, era un político experimentado que había servido como consejero durante mucho tiempo. Sabía que Liene jamás le había permitido a su amante acostarse con ella. Por lo tanto, debió de haberse dado cuenta de que su afirmación sobre el embarazo no era más que una mentira para rechazar la propuesta. Sin embargo, la expresión de Mashilow ahora la reprendía por haber hecho algo demasiado temerario.

...Lo sé.

Ella estaba de acuerdo. Era solo que el hecho ya estaba consumado. Ahora, no había forma de que pudiera decir que el embarazo era una mentira. Así que solo tenía dos opciones: mentir de nuevo diciendo que había tenido un aborto espontáneo en el momento adecuado, o quedar embarazada de inmediato.

Pero eso... Bajó la cabeza para ocultar su expresión y apretó los dientes.

Eso significa... Que tendré que acostarme con ese comandante bárbaro lo antes posible.

No puedo. Él lo descubrirá.

Dado que había aceptado la propuesta, naturalmente no había ningún inconveniente en acostarse juntos. Incluso si le desagradaba, no podría evitarlo después del matrimonio. Sin embargo, había otro problema. Cerró los ojos con fuerza de manera involuntaria.

Sabrá que no tengo experiencia. Por lo tanto, sabrá que no había forma de que estuviera embarazada.

¿Qué sucedería entonces? Los rumores sobre la barbarie de Tiwakan eran más que abundantes. Imaginaciones indescriptiblemente horribles hicieron que se le revolviera el estómago.

—Si me lo permite, añadiré una cosa —intervino el consejero de Tiwakan con meticulosidad. Parecía tener todos los planes trazados—. Será difícil ocultar el embarazo en uno o dos meses a más tardar, por lo que el matrimonio debe llevarse a cabo dentro de dos semanas.

—¡¿Dos semanas?! ¡¿No es eso demasiado pronto?! —Mashilow se levantó de nuevo y gritó—. ¡Dos semanas ni siquiera es tiempo suficiente para confeccionar un vestido de novia!

—...Siéntese.

Esa voz baja y clara detuvo al exasperado Mashilow.

—...

Sobresaltado, Mashilow miró a Black, quien le había ordenado sentarse. Frente a esos ojos azul pálido, tan claros que las líneas del iris y la pupila eran perfectamente visibles, Mashilow se vio obligado a sentarse con vacilación. El elegante rostro del anciano consejero real instantáneamente se vio demacrado.

—Yo prepararé el vestido de novia. Si los preparativos de la boda son una carga, la princesa no necesita hacer nada. Si existe alguna otra razón por la que desee posponer el matrimonio... —Black pausó su discurso por un momento. Hubo un silencio, pero nadie se atrevió a hablar. El comandante de Tiwakan poseía el poder de obligar a cualquiera a escuchar lo que fuera que dijera. Todos contuvieron el aliento y esperaron a que continuara. Él la miró y prosiguió lentamente—: Debe decirlo con honestidad ahora.

Esta vez, la tez de la princesa se volvió mortalmente pálida.

Pensara lo que pensara, no había una razón de peso más allá de que no quería casarse.

El simple hecho de verlo me pone la piel de gallina.

¿Podría casarse y acostarse con un hombre así? Especialmente mientras mentía diciendo que estaba embarazada del hijo de otro hombre. Fingiendo ser íntima como una persona experimentada y fingiendo no sentir el dolor que se debería sentir por primera vez.

...No seré capaz. Semejante mentira...

—Su Alteza... —sir Weroz, quien había permanecido en silencio todo este tiempo, la llamó en voz baja.

Se dio cuenta de que había estado apretando las manos debajo de la mesa, con los ojos cerrados. Era hora de responder.

—Necesito... preparación mental.

—¿Acaso dos semanas no son suficientes?

Un año no sería suficiente.

—El vestido de novia no es el único inconveniente. Creo que Tiwakan ya está al tanto de la condición de Nauk. No podemos costear los recursos para una ceremonia de boda en dos semanas.

Sus palabras no eran del todo una mentira. El dinero era el mayor problema en Nauk. Era la razón por la cual incluso el funeral de su amante resultaba un lujo.

—¿El dinero es el problema?

—...Lamentablemente, sí.

—¿Ninguna otra razón?

Ella se mordió el libio por un instante y luego respondió:

—Ninguna.

Black giró la cabeza hacia su subordinado. Fermos, comprendiendo su intención, abrió la caja que había traído y extrajo algo. Lo que sacó fue un pergamino enrollado. En lugar de entregar el papel, Fermos empujó la caja hacia Mashilow.

—Este es un regalo de compromiso. Tal vez esto se sienta más como un obsequio que los seis ataúdes.

La caja, cuyo tamaño no podía considerarse pequeño, estaba repleta de oro.

Mashilow estaba demasiado sorprendido como para tocar la caja y se limitó a mirar fijamente a Liene.

—Su Alteza...

Liene estaba igualmente sorprendida.


Mientras tanto, Fermos abrió el papel enrollado y lo giró para que quedara claramente visible.

—Esta parte requiere el consentimiento de la princesa. Después de su matrimonio, Tiwakan adquirirá un nuevo nombre: los caballeros guardianes de Arsak.

Esto significaba que Nauk tendría una fuerza diez veces mayor que las tropas restantes que poseía en la actualidad.

—¿Qué? —Reaccionó de forma tajante ante aquella inesperada fortuna. Las cosas que eran demasiado buenas para ser verdad resultaban difíciles de creer. No podía ser gratis—. ¿Quiere decir que debemos contratar a la totalidad de los mercenarios de Tiwakan dentro de la familia Arsak? Sabe bien que el oro que entregó como regalo no será suficiente para eso.

Fermos habló sin vacilar, como si ya supiera lo que ella iba a decir:

—El costo de convertir a Tiwakan en los caballeros guardianes de Arsak correrá a cargo de lord Tiwakan, quien se convertirá en el co-gobernante de Nauk a través de este matrimonio.

—Qué... —De manera inconsciente, ella se giró hacia Black.

La mirada de él, que ella había estado evitando, permanecía fija en su lugar. Cuando sus ojos se encontraron, esa mirada atrajo de inmediato su atención. Por un instante, sintió como si le hubieran lanzado una maldición que le impedía mover los ojos.

—¿Debería creer eso? —Los mercenarios eran un grupo contratado para luchar. Naturalmente, emplearlos requería un costo astronómico. Con el solo nombre de Tiwakan, Nauk se convertiría en la fortaleza más fuerte de entre los cinco reinos del sur, pero esto era demasiado excesivo. Utilizar a Tiwakan meramente como una fuerza de seguridad no tenía sentido, independientemente de que resultara en ganancias o pérdidas.

—No hay razón para que le mienta a mi prometida.

—Esa fue su respuesta.

—Nauk no puede permitirse mantener una fuerza tan grande, ni tampoco la necesita. Nadie codicia esta tierra estéril y pobre.

—Estaba el comandante de los caballeros de Arsak.

—...¿Qué? —Sus labios se partieron por la sorpresa.

La mirada de él se dirigió hacia sus labios entreabiertos. Esa mirada que se envolvía con persistencia alrededor de sus labios, por un fugaz momento, pareció pura codicia.

—Y lo habrá de nuevo en el futuro. Ya sea que el objetivo sea Nauk o la princesa.

—...

Mientras ella se quedaba sin palabras por un momento, antes de que pudiera escapar cualquier otra declaración, Fermos selló rápidamente la decisión.

—Entonces, dado que no hay inconvenientes, consideraremos que Nauk está de acuerdo. El matrimonio se llevará a cabo dentro de dos semanas. El anuncio debe hacerse a más tardar antes del atardecer de mañana. Esperamos que el comandante de la guardia de Nauk se encargue de ello. Y deseamos inspeccionar personalmente la residencia utilizada por los caballeros.

Los bárbaros eran meticulosos. Habían colocado a la perfección, y con rapidez, la trampa de la cual el bando de ella no podía escapar.

—El tiempo es corto, así que deseamos movernos lo más rápido posible. Solo el traslado y despliegue de las tropas tomará dos días enteros. La ceremonia de investidura de los caballeros probablemente tendrá que posponerse hasta después de la boda. —Fermos sonrió con picardía, recordándole lo que vendría a continuación.

Fue el momento en el que la palabra matrimonio se sintió intensamente real.


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