Era evidente
que el choque deliberado de Yu Shali no era más que una provocación para buscar
pelea. Con toda probabilidad, Jiang Qianqian
ya lo había planeado con ellas de antemano. Así que aquello era solo el
principio; el verdadero plato fuerte vendría después, ¿verdad?
Qin Zhiai
sabía perfectamente que lo más inteligente en ese momento era ignorarlas y
marcharse. Sin embargo, apenas se enderezó y antes de que pudiera mostrar
cualquier intención de irse, las mujeres ya la habían rodeado por completo.
¿Están
decididas a no dejarme ir?
En un
enfrentamiento físico, ni siquiera en condiciones normales podría vencer a
varias personas a la vez, ¿cuánto menos ahora, que la dismenorrea le estaba
arrebatando media vida? Puesto que no podía escapar, Qin Zhiai simplemente se
dio la vuelta y, dándoles la espalda a aquellas mujeres, se quedó mirando el
paisaje nocturno de la avenida.
Ojos que no
ven, corazón que no siente. Quería ver qué clase de trucos se inventaban
aquellas mujeres haciendo un monólogo si ella las ignoraba por completo.
Bajo las
instrucciones de Jiang Qianqian, el grupo había venido a causar problemas, pero
al ver que Qin Zhiai actuaba como si nada hubiera pasado, todas se quedaron
desconcertadas. Miraron a Jiang Qianqian y, al recibir una señal de sus ojos,
Yu Shali volvió a hablar. Esta vez no se dirigió a Qin Zhiai, sino a sus
amigas:
—¿La gente es
así ahora? ¿Chocan con alguien y ni siquiera saben pedir perdón?
—¿Crees que
todo el mundo tiene educación? Mucha gente no sabe ni cómo se escribe la
palabra "modales".
—Hay gente de
esa a patadas...
Bajo el
liderazgo de Yu Shali, el grupo empezó a soltar críticas a diestro y siniestro.
Qin Zhiai seguía imperturbable, como si no se diera cuenta de que hablaban de
ella.
—Probablemente
sabe que no tiene cara para dar la cara, por eso se ha dado la vuelta.
—Dime,
¿alguien querría a una persona con esa clase de valores?
—¿Cómo la van
a querer? Seguro que su marido está harto de ella.
—Pero no pasa
nada, ellas son expertas en meterse en camas ajenas por iniciativa propia...
Al ver que Qin
Zhiai no reaccionaba, el grupo fue subiendo el tono, llegando a decir cosas
verdaderamente desagradables.
—¿No será que
es muy buena... "en ese aspecto"? —Tras este comentario, todas
estallaron en risitas maliciosas mientras se tapaban la boca.
Qin Zhiai
pensó que, si las dejaba actuar solas un rato, se aburrirían y se marcharían,
pero no esperaba que no tuvieran fin. Observó durante un momento los vehículos
que pasaban veloces por la carretera y, aguantando el dolor en su vientre, giró
la cabeza lentamente para mirarlas:
—¿Así que lo
que ustedes llaman "buena educación" y "altos valores"
consiste en comportarse como verduleras cotillas y soltar veneno por la lengua?
Esa frase,
dicha con una calma absoluta, dejó a todo el grupo del balcón petrificado.
Debido al
dolor, el movimiento de Qin Zhiai al girarse fue muy pausado. Se apoyó contra
la barandilla y, sin siquiera mirar a la multitud frente a ella, añadió:
—Que yo sepa,
la gente que tiene un mínimo de decencia critica por la espalda; ustedes, en
cambio, sueltan su veneno a la cara...

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