La vida privada y secreta del Gran Duque villano - Capítulo 12
Se quitó la
ropa mientras rezaba fervientemente en su interior.
«…Por
favor, que no venga nadie hasta que esto termine».
Lily, sumida
en su vergüenza, resultaba realmente adorable. Moritz acarició su miembro, que
ya se endurecía sobre los pantalones, y la sujetó por los hombros. Al instante
siguiente, se posicionó detrás de ella, que estaba completamente desnuda.
—Arquea la
espalda y abre las piernas, Lily.
El aliento
rozando su oreja le provocó una sensación extraña. Inclinándose, Lily dobló el
torso hacia adelante y separó ligeramente las piernas. Mientras él la guiaba,
ella solo podía pensar en que alguien podría descubrirla, así que debía
obedecer en silencio para terminar rápido.
—¿Tanto
querías devorar el miembro de ese tipo?
Moritz frotó
la abertura de ella con las yemas de los dedos y luego hundió sus dedos en el
interior. El sonido húmedo fue más fuerte de lo habitual. A Lily le aterraba
que alguien la viera con el trasero respingado de esa manera en medio del
jardín.
—No…
—Tu cosita se
puso así de empapada y todavía dices que no, ¿eh?
Dicho esto,
hurgó en su orificio ruidosamente y sacó el dedo. Luego, le dio un ligero azote
en sus glúteos turgentes.
Crac.
En ese
momento, Lily escuchó el sonido de alguien pisando hojas secas detrás de ellos
y su cuerpo se tensó por completo.
—Yo… no tenía
intención de mirar…
Era Paul, el
ayudante de Moritz. Al encontrarse con la mirada de Moritz, habló como si se
estuviera excusando. Su nueva compañera era Lily, de la familia Ravenas…
Paul no podía
creerlo ni siquiera teniendo la escena frente a sus ojos. Entre las damas
nobles, Lily era considerada un hada inocente y pura, una verdadera fantasía.
Jamás soñó que una mujer como ella sería la nueva pareja de Moritz.
Moritz ni
siquiera le había contado a Paul —quien visitaba con frecuencia el Palacio
Imperial por negocios— sus planes para usurpar el trono de Matthias. Por eso,
Paul solo sabía que él había estado cuidando de Lily últimamente.
¿Era esta
la razón por la que se encargaba de ella…?
El cuerpo de
Lily, que él imaginaba escuálido, era mucho más exuberante de lo que pensaba.
Paul tragó saliva. Su imagen de Lily era tan pura que observarla le hacía
sentir que estaba presenciando algo prohibido. Aun así, en público, ella era…
Paul dio un
paso atrás e intentó marcharse. Pero al verlo, Moritz habló mientras hurgaba de
nuevo en el orificio de Lily con expresión indiferente.
—No te vayas,
quédate ahí, Paul.
Lily rompió a
llorar y se cubrió el rostro con sus delgadas manos. Estaba tan avergonzada de
hacer esto frente a Paul que no podía soportarlo.
Paul
Attensen. Uno de los protagonistas de Moonique’s Night.
Ella había
intentado conquistar a Paul un par de veces para evitar el horrible final de la
masacre. No le resultó difícil acercarse a él; hasta la mitad del juego,
compartía una ruta común con Matthias y, dado que prácticamente vivía en la
mansión Kneis, había muchísimos puntos de contacto.
Al principio,
la partida no terminaba si no se aceptaba la propuesta juguetona conocida como
el "Coqueteo de Paul". Sin embargo, si se aceptaba, él diría en la
segunda mitad del juego:
«Es
estúpido creer lo que dicen los hombres cuando tienen sexo».
La
protagonista, Lily, quedaba herida por sus palabras y renunciaba al amor y al
matrimonio. Debido a eso, a pesar de su buen parecido y su ingenio encantador,
muchos usuarios llamaban a Paul una "basura hermosa". De todos modos,
ella conocía bien su personalidad porque incluso había completado el epílogo de
su ruta...
Tenía
tendencia a burlarse y poseía una energía inagotable que contrastaba con su
apariencia tierna. Si lograbas conquistar a Paul, nacían un total de siete
hijos, incluyendo tres pares de gemelas y un hijo menor. En el final, incluso
se insinuaba que venía otro niño en camino.
De todas las
personas, tenía que ser Paul...
No sabía si
él se burlaría de ella por este incidente. Lily ni siquiera sabía si acabaría
haciendo algo impúdico con Paul también. Murmuró entre sollozos:
—Por favor,
dile a Paul que se vaya... Moritz, ¿sí...?
—Concéntrate
en mí, Lily.
Lanzándole
una mirada a Paul, Moritz le indicó que se acercara más.
Tras
asegurarse de que él estaba mirando, Moritz se aflojó los pantalones lo mínimo
indispensable y sacó su miembro, hinchado por la excitación. Su mano, que la
estaba penetrando digitalmente, estaba empapada en fluido. El orificio, que
apresaba sus dos dedos, se apretaba suavemente y palpitaba debido a la
vergüenza y la emoción.
A ella le
gustaba esto. Moritz, que conocía los gustos de Lily por su reacción,
entrecerró los ojos y recorrió su espalda lisa.
«Está bien
si la trato con un poco más de dureza».
A ella le
gustaba el lenguaje sucio, y si se excitaba cuando alguien la miraba de esta
manera, era porque estaba suplicando que la acosaran.


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