La vida privada y secreta del Gran Duque villano - Capítulo 5

Capítulo 5

—¡Uhhkk… Huuk, huu…!

Lily no podía respirar adecuadamente y se quedó jadeando sin aliento.

Moritz, observándola con el rostro inexpresivo, inclinó ligeramente la cabeza hacia un lado y entrecerró los ojos. Una dama inocente y pura que apenas había hecho su debut social a la tardía edad de veinticinco años… ¿Había alguien en el Imperio que no codiciara tan dulce fruto?

—Lily, por hoy te dejaré libre.

Él empujó su duro pilar profundamente en el orificio de ella, exhalando con brusquedad y llenándola con un líquido espeso. Después de vertirlo en su interior, realizó varios movimientos más, exprimiendo hasta la última gota.

—Ha… ha…

Tras el acto, Lily pudo recuperar el aliento. Aún sentía el líquido caliente fluyendo por la abertura donde habían estado conectados, aunque instintivamente contrajo su interior para evitar que se escapara.

—¿Lo hacemos una vez más, Lily?

Su expresión de satisfacción era algo pícara. Moritz sentía su propio corazón latiendo como si fuera a explotar.

—Estás… realmente loco…

Con esas palabras, Lily se quedó dormida como si se hubiera desmayado. Su energía estaba completamente agotada. Moritz le dio unas palmaditas en la mejilla con el dorso de la mano.

—Ah, mujer traviesa… Si te comportas así, sería un desperdicio matarte.

Decir que era un desperdicio no era suficiente. Su intenso sentido de posesión floreció de tal manera que quería condenarla por aparecer recién ahora. Habiendo hecho que Lily se durmiera de inmediato, él cayó en un dilema en el que no debería haber caído.

Incluso si se tiene la mejor carta, no sirve de nada si no se usa en el momento adecuado. Aunque lo sabía mejor que nadie, era una lástima. No quería soltar su carta.

«…¿Qué debería hacer con esta zorra adorable?»

Así, en Moonique’s Night, comenzó la ruta de la "Vida Privada y Secreta del Gran Duque Villano".

******

Lily se despertó tarde por la tarde.

Se sintió decepcionada de que Moritz no estuviera con ella. Eso era más importante que el hecho de haberse convertido en la propia Lily: el hecho de que la persona que pasó la noche con ella la hubiera dejado sola en la cama. Sabía perfectamente que Moritz era el cerebro de los villanos; no obstante, como probablemente se trataba de una nueva ruta oculta, esperaba que fuera un poco diferente. Además, fue tan excitante la noche anterior que deseaba que él estuviera a su lado al abrir los ojos.

Revisó desde debajo de la almohada hasta la mesa y el marco de la ventana para ver si había alguna nota en la habitación, pero no encontró nada.

—Haa…

Un suspiro de tristeza escapó de sus labios. La primera persona en pasar la noche con ella se había ido del dormitorio sin dejar ni un mensaje.

Aunque intentaba no estar triste, no podía evitar sentirse decaída.

Al amanecer, Moritz se había marchado hacia la región de Creteil, la cual gobernaba. A pesar de tener una mansión en la capital, él era indiscutiblemente el Gran Duque de Creteil, donde se encontraba su castillo.

Después de acostarse con ella, Moritz limpió el cuerpo de Lily y cerró los ojos a su lado. Sin embargo, poco después, se despertó con la voz urgente de un empleado. Abandonó Moonique a toda prisa, dejándola atrás para ir a poner orden en la caótica región de Creteil.

Por supuesto, Lily no tenía idea de eso, ya que no se le dijo nada.

Sola en el enorme dormitorio, se acercó a la ventana envolviéndose en una manta. Al mirar hacia afuera, los hermosos jardines de la mansión Kneis no captaron su atención en absoluto. Todos sus sentidos estaban alerta. Si no despertaba de aquel sueño incluso después de haber despertado, debía de haber poseído a la protagonista, Lily, como suele ocurrir en novelas y juegos.

Al mismo tiempo que se abría una ruta nueva, se convirtió en el personaje principal… ¿Era realmente posible la transmigración?

En lugar de pellizcarse la mejilla, Lily tomó su pequeña mano y la abrió. … El hermoso cuerpo de Lily Ravenas se sentía completamente como suyo. Un juego en el que podía disfrutar moviendo su cuerpo directamente en lugar de toques con los dedos y opciones en una pantalla. Una sonrisa floreció en sus labios.

En primer lugar, era esencial hacer buen uso de la información que conocía para no acabar en un final absurdo o en un Game Over. Además, tenía que vigilar de cerca a Moritz y buscar oportunidades para obtener resultados diferentes. En el juego, Moritz mantenía una relación con ella bajo el pretexto de ayudarla a convertirse en Emperatriz. Así que, por ahora, decidió observar mientras fingía aceptar su ayuda.

Si surgía la oportunidad, sería agradable tener una relación física como la de anoche e intentar desarrollar el vínculo, ya que podía existir algo llamado "compatibilidad corporal". Lily se sonrojó ante el pensamiento.

—Señorita Lily, ¿puedo traerle algo de comer? —le preguntó una empleada de la mansión Kneis acercándose.

Lily, sobresaltada por la empleada que había entrado en silencio, agarró la manta y cubrió su cuerpo con fuerza.

—No, estoy bien con la comida. ¿Tienes algo de ropa para que me ponga? —El amo la ha preparado para usted.

Se preocupó por un momento pensando que Moritz podría haberle preparado ropa extraña. Afortunadamente, la prenda que trajo la empleada era un vestido pulcro hecho de una tela delicada. Antes de partir hacia Creteil, él había instruido a los empleados de la mansión para que cuidaran bien de Lily. Así pues, sus preocupaciones no habían sido más que vanas.

—¿Dónde está el Gran Duque? —Tenía asuntos urgentes, así que se fue al Castillo de Creteil temprano por la mañana. —¿Me dijo que esperara o algo por el estilo? —No me dio ningún mensaje especial para usted.

Al escuchar las palabras de la empleada, le dolió un poco el corazón. No dejó notas, ni tampoco palabras para el personal. Siendo así, ¿acaso le estaba diciendo que se marchara? Incapaz de controlar su tristeza, Lily decidió acudir al Emperador, Matthias, quien resultaría ser increíblemente afectuoso una vez que ella satisficiera todos sus niveles de afinidad. Necesitaba a alguien que consolara este corazón sombrío.

«¿Por qué codicias el puesto de Emperatriz?»

Las palabras que Moritz había dicho anoche resonaron en sus oídos. Sumado al hecho de que su afinidad no cambiaba en todo el juego, quedaba claro que aquel hipócrita amistoso llamado Moritz Kneis no tenía intención de convertirla en Emperatriz.

—Entonces, ¿podrías pedir un carruaje para mí? —Lo prepararé de inmediato.

Tras decir eso, la empleada de la mansión cerró la puerta del dormitorio para que Lily pudiera cambiarse y marcharse.

******

Lily, ya vestida, subió al carruaje que el mayordomo de la mansión Kneis le había facilitado. Recordó tardíamente que no tenía ninguna excusa para ir al Palacio Imperial. Era natural: estaba todavía en una etapa temprana del juego y, como quería encontrar un final diferente esta vez, en la fiesta a la que Moritz la llevó, fingió no estar interesada en el Emperador y respondió con tono cortante.

Por lo tanto, nunca debería ir a verlo personalmente de esta manera. Además, la familia Ravenas era un condado ordinario con poco poder. Para tener un encuentro natural con el Emperador, la ayuda de Moritz era esencial.

«Sí... era un juego en el que no tenía más remedio que confiar en Moritz para conquistar al Emperador...»

Cuando el carruaje llegó al Palacio Imperial, Lily respiró hondo. Aunque la apariencia del gigantesco y espléndido edificio hacía que el Emperador pareciera de otro mundo, al final, seguía siendo un humano igual que ella. Aun así, él no echaría a la hija de un Conde. Entraría y pensaría qué hacer después. Al final, todos los juegos de simulación de citas eran iguales: si eliges al objetivo, sigues viéndolo y construyes afinidad, el juego continúa.

—¿Qué está haciendo, milady? —preguntó uno de los guardias uniformados que sostenía una pesada lanza frente a su pecho, bloqueándole el paso. —

¿Puedo ver a Su Majestad un momento?

Mientras preguntaba, Lily pensó que, al ser la protagonista de Moonique’s Night, no había necesidad de dejarse intimidar por caballeros de rostro severo. ¿Acaso le diría que no?

—Será difícil si no tiene una cita previa —el guardia se negó rotundamente.

El Imperio era el país más grande del continente de Osias. La autoridad de la Familia Imperial y las leyes nacionales debían ser elevadas y estrictas.

—Yo... yo soy la hija del Conde Ravenas. Moritz —no... el Gran Duque Kneis me presentó, así que ya me he reunido con Su Majestad por separado anteriormente...

Lily, que no pensó que sería rechazada, entró en pánico y tartamudeó. Su cabeza estaba confundida y no tenía idea de cuánto había progresado en realidad en este proceso. No era cierto que se hubieran reunido por separado; en lo que iba de historia, aún no había visto al Emperador a solas.

Lo único que hizo fue tener una breve conversación con él en una fiesta organizada por el monarca con la ayuda de Moritz. E incluso entonces, ella fue grosera y cortante.

Se había comportado así porque pensó que no le ayudaría a conquistar a Moritz si subía la afinidad de Matthias antes de tiempo. A los guardias les pareció tierno ver el rostro de Lily sonrojarse de vergüenza.

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