La vida privada y secreta del Gran Duque villano - Capítulo 6

Capítulo 6

Además, Lily era la hija de una familia noble. Incluso mencionó el nombre de un Gran Duque que era la segunda persona más poderosa del Imperio después del Emperador. Por lo tanto, no podían impedirle la entrada.

—Es bienvenida, milady.

—Gracias…

Avergonzada, entró al palacio casi huyendo.

Independientemente de si la bloqueaban en la entrada o no: una dama que acudía al Palacio Imperial para encontrarse con el Emperador, sin tener asuntos pendientes con él y sin haber sido invitada aún como futura Emperatriz, claramente daría que hablar.

Cuando jugaba al juego, aunque la protagonista sufriera situaciones vergonzosas, a ella no le afectaba. Pero ahora que se había convertido en la protagonista, se sentía mortificada. Lily, que bajó la cabeza por la vergüenza y dobló la esquina a paso apresurado, chocó de frente contra el pecho del Emperador, Matthias.

—¡Ah…!

—Usted es… ¿la señorita Lily del Condado Ravenas? —dijo Matthias como si no pudiera recordarla bien.

Sin embargo, en realidad, recordaba perfectamente a Lily. No solo la recordaba; pensaba en ella docenas de veces al día. Aquella respuesta irrespetuosa como si no tuviera ningún interés en él cuando fue presentada por el Gran Duque en la fiesta, la actitud fría que rechazaba todas sus ofertas y favores… Además, su comportamiento rudo, como bostezar y mirarse las uñas durante la conversación—

Lily solo había elegido las peores opciones del juego. Tanto así que él no podía borrarla de sus pensamientos ni por un momento. Le hería el orgullo no poder dejar de pensar en Lily, quien había sido tan grosera con él.

No obstante, eso no importaba frente a tal belleza. La Lily de aquel día era tan hermosa como los pétalos cubiertos de rocío… de pies a cabeza.

—Su… Majestad…

Bajo la mirada gélida de Matthias, Lily sintió como si todo su cuerpo fuera a congelarse. Los ojos azules que veía en la vida real encajaban perfectamente con la palabra "hielo". Cuando lo veía en las ilustraciones, pensaba que era simplemente el típico hombre guapo de cabello oscuro como protagonista masculino. Pero al verlo en persona de esta manera…

Una exclamación de admiración surgió de la nada. Una palabra que siempre aparecía cuando los usuarios hablaban del Emperador Matthias en Moonique’s Night…

…El estereotipo de belleza auténtica.

Expresar su apariencia de esa forma significaba exactamente eso. Su aspecto era el estándar de belleza sin importar la época. Durante mucho tiempo, la humanidad había considerado que tal apariencia era atractiva, por lo que se había convertido en un estándar y en una forma en sí misma.

Aunque pudiera ser cuestión de gustos, nadie podía negar que Matthias Kane era apuesto.

«Lo quiero…»

Un fuerte deseo surgió en el corazón de Lily. El deseo de consumir por completo a ese hombre que tenía frente a ella.

—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Matthias deliberadamente cortante. Mientras miraba a Lily hacia abajo, sus ojos entrecerrados proyectaban una atmósfera de indiferencia.

—Eso es… Creo que fui demasiado grosera la última vez que lo vi…

—Hmm, no lo recuerdo en absoluto.

Al escuchar las palabras de Lily, él contuvo a la fuerza la risa que estaba a punto de estallar y fingió. Su apariencia externa era suficiente para hacer parecer que no tenía un interés real en ella.

—De todos modos, lo que está mal, está mal… Siento lo de aquel entonces… —su voz sonaba vacilante.

Lily observó cuidadosamente la expresión del Emperador. Un rostro tosco y frío, como si estuviera enojado, y una impresión feroz. Matthias tenía una expresión muy severa. Ella sintió que estaba a punto de romper a llorar.

Todo arruinado... Si esto seguía así, fracasaría sin siquiera intentar conquistar al Gran Duque y al Emperador...

—Entonces, ¿solo has venido a decir eso? No hay nada que yo pueda hacer.

Matthias luchó por ocultar su pesar de tener que separarse así, respondió con frialdad y se marchó.

—Está bien, nos vemos la próx...

No logró terminar su saludo para verlo en una próxima ocasión. Sumida en la desesperación mientras observaba su espalda alejarse, sintió realmente que lo había arruinado todo.

Maldición... puede que no haya una próxima vez...

Matthias era un personaje cuya afinidad aumentaba simplemente haciendo clic en las opciones brillantes. A veces, incluso si elegía una opción que parecía incorrecta, la afinidad subía de todos modos. Existía un dicho entre los usuarios: «La única elección de Matthias es Lily, aunque muera y renazca mil veces».

Sin embargo, ahora la trataba con más dureza que nunca.

La melancólica Lily subió al carruaje de la familia Kneis que la esperaba frente al Palacio Imperial.

—¿A dónde desea que la lleve?

La pregunta parecía trivial, pero no para Lily. Lo único en lo que podía pensar era en que no tenía a nadie que la amara; una soledad que le hacía doler el pecho.

—¿Cuándo regresará el Gran Duque?

—Bueno, yo tampoco estoy seguro.

Le dolió un poco el corazón. Moritz se había ido sin dejar nota, y Matthias la trató con dureza e indiferencia. ¿Era está realmente la ruta correcta? ¿No sería solo una ruta sin sentido alguno...?

Mientras Lily suspiraba, el cochero añadió con cautela:

—Pero, ¿quizás regrese en una semana más o menos?

—Supongo... ¿Me llevaría a la Mansión Ravenas?

—Sí.

Lily regresó a la mansión Ravenas con el corazón vacío. Era la primera vez que ponía un pie allí y conocía a su doncella, Julia, a quien solo había visto en pantalla. Aunque nada captó su atención en el mundo real, ya que, en su cabeza, dos hombres letales le oprimían el pecho.

—Señorita, la comida...

—Está bien. No quiero comer nada.

—Entendido. Descanse bien.

Julia miró a Lily con ojos preocupados. Su señorita regresó con una apariencia débil y le habló con cortesía; incluso le preguntó dónde estaba el dormitorio. Por eso, Julia no podía evitar preocuparse.

El padre de Lily, el Conde Ravenas, y su madre, Flora Doyson, se divorciaron antes de que Lily cumpliera los diez años. Las mujeres de la mansión cuidaron de Lily como a una hija, y Julia, que solo era tres años mayor que ella, la amaba como a una hermana. Apreciaba a Lily aún más porque su cuerpo delgado le recordaba a su propia hermana, que ahora estaba casada.

Por eso, el día que el Conde Ravenas se marchó, Julia fue la más feliz y se ofreció como voluntaria para cuidar de ella. No sabía qué había pasado... pero recientemente, la cantidad de veces que Lily regresaba en el carruaje de la familia Kneis había aumentado. El Gran Duque Kneis tenía una reputación bastante buena en el mundo, pero cuanto más escuchaba sobre él, más ansiosa se ponía.

Ese hombre llamado Moritz Kneis era demasiado perfecto.

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