Cenicienta corre hacia la cabaña de serenidad y locura - Capítulo 3

Capítulo 3

Haber cazado hasta esta hora probablemente significaba que no había comido y estaba hambriento. Roel sintió una punzada de lástima, como si se encontrara con un animal famélico.

Aun sabiendo que sería regañada por Roniti, Roel le entregó un trozo de pan. Su mano temblaba mientras se lo ofrecía; se sentía valiente por haber iniciado el contacto, pero internamente temía su reacción.

—... Si no ha comido, por favor, tome esto.

El hombre levantó la vista del pan que tenía frente a él para mirar directamente a Roel con sus brillantes ojos amarillos, tan afilados que ella se encogió por instinto. Sus manos temblorosas y sus hombros encogidos debieron hacer evidente su miedo.

Él hizo una inclinación educada hacia ella y aceptó el pan, para luego alejarse rápidamente. Su comportamiento, cauteloso a diferencia de su apariencia de bandido, la tomó por sorpresa.

"¿Cómo pueden sus ojos ser tan amarillos?".

Roel agradeció su actitud prudente. A pesar de su aspecto intimidante, parecía cortés. Los hombres del pueblo a menudo equiparaban las voces fuertes y el comportamiento rudo con la masculinidad, lo que solía llevarlos a ser prepotentes y groseros con las mujeres.

La actitud del hombre, tan diferente a la de los hombres del pueblo, resultaba refrescante. Aunque no habían hablado mucho, Roel sentía una cercanía hacia él.

Al regresar a casa, Roel recibió una bofetada por el trozo de pan que faltaba. Roniti alzó la voz con sospecha, acusándola de haber merendado durante su recado. Sin embargo, Roel no tuvo miedo de la ira de Roniti. A diferencia de su yo habitual, que se habría acobardado como un cachorro mojado, simplemente inclinó la cabeza y soportó en silencio.

"Me pregunto si habrá cenado bien".

Inmersa en sus pensamientos sobre el hombre que tomó el pan, las afiladas palabras de Roniti no lograban penetrar profundamente en su corazón.

*******

¡Bang!

Roniti golpeó la mesa, devolviendo a Roel a la realidad de golpe. Los parientes seguían discutiendo su matrimonio.

—¡Así que ve a hablar con Hetter de una vez!

Celua intervino.

—Sí, padre. Hetter, que está en celo, seguramente se la llevará. Quizás si le hablas con dulzura, hasta nos dé algo de dinero.

Celua pensaba que esto podría ayudar con su propia dote.

—Solo busquen a algún viejo pervertido y rico. Es lo suficientemente bonita como para venderse bien. Ah, ¿pero tal vez su pecho plano sea un problema?

Howson se rió de forma cruda de su propio chiste sucio, mientras Ger suspiraba profundamente, lanzando una mirada de culpa y simpatía hacia Roel.

Pero Roel no tenía expectativas puestas en Ger. Para ella, los parientes y Ger eran todos iguales.

Ger se había pulido en el juego el dinero del pésame enviado por el grupo de mercenarios de su padre. Luego, poniendo excusas sobre asegurar su dote y un buen matrimonio para tranquilizar su conciencia, solo ofrecía justificaciones cobardes. Incapaz de decir una palabra frente a Roniti y limitándose a mirar mientras Roel sufría, era así de cobarde y débil. Al final, simplemente soltaría la mano de Roel, inventando excusas y racionalizando, porque esa era la salida más fácil.

—Tienes razón, Hetter no es un mal tipo. Le gustan las mujeres, pero quizá la trate bien por eso mismo. ¿Qué piensas tú, Roel?

—...

En cuanto Roel se quedó en silencio, los otros miembros de la familia zumbaron como avispas.

—Oye, ¿por qué no dice nada?

—Vaya, vaya, debe ser que no le gusta.

—Mírala, actuando como si fuera superior.

Roniti, Celua y Howson soltaron sus comentarios uno tras otro.

—¿Para qué necesitamos su opinión? Solo envíenla y punto.

Roniti resopló con desprecio y se puso de pie, seguida por los demás uno a uno. La mesa que dejaron atrás era un desastre, ya que estaban acostumbrados a encasquetarle la limpieza a Roel sin sentir que fuera algo fuera de lo común.

Naturalmente, Roel se quedó sola para limpiar. Ya estaba agotada tras un día de soportar su tormento implacable.

*******

Había sido un día extenuante, desde la mañana hasta la noche sin un respiro. Tras recoger el desayuno, fue a sacar agua del pozo. Después, tocaba limpieza o lavandería. En los días sin limpieza, se enfrentaba a montañas de ropa en el pozo y, para cuando terminaba, ya había pasado la mitad del día.

Iba al mercado dos o tres veces por semana a comprar víveres, solo para que Roniti inspeccionara todo lo que traía, dejándola exhausta antes de empezar a preparar la cena. Las tareas parecían interminables y, para el día siguiente, ya había más trabajo acumulado. El repetitivo quehacer doméstico la dejaba físicamente agotada.

"Ni siquiera una sirvienta en casa ajena viviría así".

Incluso Roel, que aguantaba en silencio, no podía evitar lamentar su situación. Al menos una sirvienta recibe un pago, mientras que Roel no recibía más que regaños. Habían pasado cuatro años desde que su padre falleció. El primer año en esa casa no fue tan tortuoso; entonces era solo un par de manos extra. El cambio de actitud de Roniti comenzó cuando Ger apostó la fortuna familiar, asfixiando las finanzas del hogar.

—La diabólica Roniti. El sucio y codicioso Howson. La molesta Celua.

Sentada junto a la zona de lavado, Roel murmuraba para sí misma, haciendo una mueca mientras sumergía la ropa interior sucia de Howson en el agua.

—Haa...

Si hubiera tenido algún lugar adonde escapar, habría huido hace mucho tiempo. Sus parientes sabían demasiado bien que Roel, una huérfana sin sitio al cual ir, era fácil de explotar.

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