Un dios masculino tras la pared: Amor forzado por 100 días - Capítulo 41

Capítulo 41

—¿Hermana Kou? —Como Qin Zhiai solo le daba la espalda, la persona que la llamaba parecía insegura y su voz sonaba algo vacilante.

¿Por qué será que cuanto más intento evitar algo, más me lo encuentro de frente?

En cuanto escuchó esa voz, a Qin Zhiai le empezó a doler la cabeza por instinto. Sin dudarlo, fingió no haber oído nada y aceleró el paso, intentando escapar lo antes posible de aquel lugar conflictivo.

Sin embargo, la persona que la llamaba no tenía intención de dejarla escapar; alzó la voz, gritó de nuevo "Hermana Kou" y, tras el repiqueteo de sus tacones, la alcanzó a toda prisa.

Ya la tenía justo delante, era imposible evitarla... Qin Zhiai frunció el ceño inconscientemente, pero un segundo después giró la cabeza, relajó la expresión y forzó una sonrisa hacia Jiang Xianxian:

—Xianxian.

—Hermana Kou, ¡realmente eras tú! Te llamé varias veces y no me hacías caso, por un momento pensé que me había equivocado de persona —dijo Jiang Xianxian mientras ponía una expresión de fingida tristeza.

Qin Zhiai, bajo la identidad de Liang Doukou, ya había tratado con Jiang Xianxian unas cuantas veces y la conocía un poco. Sabía que, si ella se acercaba de forma tan proactiva, era porque seguramente tenía algún "trapo sucio" de Liang Doukou entre manos y quería ponerla en evidencia.

Mientras Qin Zhiai criticaba internamente lo aburridas que debían de estar estas dos primas para llevarse así, mantuvo la sonrisa forzada:

—Hay mucha gente en la casa y está todo un poco caótico, no te oí.

Qin Zhiai pensó que Jiang Xianxian seguiría insistiendo con el tema de que no la había escuchado, pero para su sorpresa, esta vez fue muy fácil de tratar:

—Ah, entiendo... Es verdad que hay mucho lío aquí dentro...

Dicho esto, Jiang Xianxian tomó a Qin Zhiai del brazo y, como temiendo que se negara, la arrastró hacia el grupo de personas con las que estaba charlando antes:

—Hermana Kou, hace mucho que no nos vemos y todas te echamos de menos. Ven a charlar un rato con nosotras.

Al acercarse, Qin Zhiai se dio cuenta de que el tema de conversación del grupo eran sus respectivos maridos.

—Mi marido fue a Francia hace unos días y me trajo un bolso; es feísimo. Miren, es este. ¿No creen que todos los hombres tienen el mismo gusto estético? —comentó una mujer un poco entrada en carnes que estaba frente a Qin Zhiai, señalando un bolso de edición limitada que acababa de salir este mes. Parecía despreciarlo, pero en realidad estaba presumiendo.

—Yo pensaba que solo el mío tenía mal gusto, pero veo que les pasa a todas. Miren este collar, con un diamante tan grande que no combina con nada... —Una mujer un poco mayor se llevó la mano al cuello y se detuvo deliberadamente en el brillante diamante azul que colgaba de él.

Acto seguido, la mujer que estaba al lado de Qin Zhiai habló con fingida pesadumbre:

—... Es verdad. Ese "antecesor" mío, cada vez que vuelve de un viaje de negocios, tiene que traerme un regalo por fuerza. Como estos zapatos que llevo; costaron seis cifras. Es una pena dejarlos guardados, pero si me los pongo, son dificilísimos de combinar...

—Es cierto, en mi casa pasa lo mismo...

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