Cuando la villana murió, el protagonista masculino se volvió loco - Capítulo 13

Capítulo 13

 

Lewarren no me detuvo. Sin embargo, solo me miró como si fuera a sentarse a ver cómo intentaba hacerlo.

—¿No vas a ir?

—…Qué tipo tan malo.

—Exacto. No creí que fueras capaz de ir.

Mientras miraba a su alrededor, desplegó sus poderes divinos. Estaba claro que buscaba objetos encantados o dispositivos de vigilancia cerca de nosotros. Si hubiera estado en mi antiguo cuerpo, lo habría sabido sin necesidad de que él hiciera eso. Por fortuna, no había tales objetos; volvió a replegar sus poderes y se acercó más, así que me senté en el sofá primero. El sofá de terciopelo rojo era sumamente suave. Me encantó la sensación de cómo se hundía mi trasero, justo cuando el sofá me envolvía como si fuera una parte más de mi cuerpo. Cuando vi a Kylian hace un momento, estaba muy nerviosa. Al pensar que solo éramos Lewarren y yo, parecí relajarme un poco.

—¿Acaso no dijiste antes que Kylian era el que lloraba porque no podía matar ni a un solo insecto?

—Sí.

—Entonces experiméntalo por ti misma. Si te sientes de esa manera en el cuerpo de Lilith, probablemente te conviertas en un dios en lugar de reencarnar la próxima vez.

—¿De qué estás hablando?

—Literalmente. Es por lo que hiciste, así que arréglalo. Ayudaré en lo que pueda. Pero no sé qué planeas hacer, ya que ni siquiera puedes usar el poder divino.

Estaba familiarizada con la forma de hablar de Lewarren. Sonaba como si estuviera molesto y haciéndome responsable, pero en realidad estaba preocupado.

—Lewarren.

—No digas mi nombre, estoy fastidiado.

—Gracias por tu preocupación.

—...

Lo sabía. Podía darme cuenta de inmediato con solo mirar su rostro. Era comprensible por qué no quería quedar atrapado en medio. Fue un ladronzuelo durante mucho tiempo, y antes de eso lo vendieron como esclavo al igual que a Lilith, por lo que tenía una clara distinción entre lo que era suyo y lo de los demás. Por eso se llevaba bien con Kylian. Porque Kylian también era una persona que podía distinguir claramente entre él y el resto. Probablemente esté preocupado tanto por mí como por Lilith. Lewarren se sentó en el sofá de enfrente con los brazos cruzados y la mirada más suave.

—Ahora dime. Ustedes tres. ¿Cómo llegaron a este punto? Han pasado cinco años desde que morí.

—Creo que ya lo he dicho todo.

—Tú eres el problema. Tienes que hablar de una manera que quien te escucha pueda entenderte. La única persona que comprende tu forma de hablar es Zisis, ¿verdad?

—...

Desde mi perspectiva, me preguntaba si Zisis se convertiría en un dios después de que esta vida terminara. Si dijera esto, considerando la humilde actitud de Zisis, seguro lloraría como un cabrito: «¡Milady Anais! Snif ¡Cómo puede decir semejante cosa! ¡Cómo puede este ser inferior ser considerado un dios...!».

—Despacio y con cuidado, por favor.

—...

Él suspiró y descruzó los brazos. Esto significaba que estaba listo para hablar.

—Primero, ¿qué fue lo primero que hizo Kylian después de que yo morí?

—Se hizo cargo de tu cuerpo y evitó que se descompusiera.

El golpe de Estado de mi padre se convirtió en una revuelta. Eso significa que fracasó. El día del golpe, el único miembro sobreviviente de la familia imperial era Kylian. Mi padre apretó el gatillo contra Kylian por una sola razón.

—¿Se llevó a mi padre sin piedad?

Porque las personas que se rebelaron juntas intentaron matar a mi padre después de que se encargaron de toda la familia imperial. Apuntaron contra él con un sentimiento de desesperación. Porque el objetivo de mi padre era asesinar a todos los miembros de la familia imperial a los que tanto odiaba. Por supuesto, esa parte no cambió mucho de la historia original, así que me lo esperaba. Al igual que en el argumento original, el golpe de Estado fracasó. Para mi padre y el Ducado de Percival. Sin embargo, se convirtió en una revolución porque logró convertir a Kylian en el emperador. Mi padre le disparó a Kylian y posteriormente murió por la espada de este, y yo debí de haber sido ejecutada.

—Después de volverse así, se quedó entumecido, como un hombre que hubiera perdido el juicio.

—Ya veo. Entonces, tras tomar mi cuerpo, ¿parece que los sacerdotes de la muerte se contactaron con él?

—Exacto.

—¿Escuchó a los sacerdotes de la muerte después de eso, capturó a todos los que tenían poderes divinos y los usó para extraer su energía?

—Así es.

No importaba lo terrible que el Duque Percival fuera con los demás, conmigo no era así. Él fue quien me dio el amor paternal que no recibí en mi primera vida. De una forma muy retorcida. Incluso antes de cumplir los diez años, Anais ya había cometido algunas malas acciones. El Ducado de Percival tenía un territorio en la frontera con otros países. Las fronteras del ducado crecían día con día, porque arrasaban con los pequeños estados cercanos, llevándolos a la quiebra para luego absorberlos. Si se hubiera cuidado bien después de absorberlos, habría estado bien. Sin embargo, después de que transmigré a este lugar, el Duque Percival fue el principal culpable de suministrar esclavos a otros países desde el Imperio de Cypnos, hasta que lo persuadí.

El Duque Percival amaba a su hija, que era la niña de sus ojos. Originalmente, al Duque Percival no le interesaban mucho los países extranjeros. Sin embargo, si Anais Percival tenía una disputa con las princesas de un reino cercano o era vagamente insultada, el Duque Percival se las cobraba por la fuerza o mediante otras tácticas. Solo creía en las palabras de una niña de menos de diez años y arruinaba a los países vecinos. Además, detener la entrega de esclavos se logró con una sola palabra después de que poseí a Anais Percival.

—Padre, siento lástima por los esclavos.

De verdad, así fue como terminó realmente. Al escuchar esto, el Duque Percival se deshizo de su negocio de comercio de esclavos y cambió las leyes dentro de su ducado.

—Lewarren, ¿de verdad crees que nunca despertaré en mi propio cuerpo?

—…Sí.

—¿Por qué?

—Para empezar, tu cuerpo ya está muerto. Incluso si fuera devuelto a la vida a la fuerza, no puede convertirse en el recipiente para un alma. Hay un límite para lo que se puede poner dentro de un recipiente roto.

¿Por dónde debería empezar? De hecho, si le digo que creo haber despertado un par de veces, ¿se enojará por haberlo mencionado hasta ahora? Además, ni siquiera estoy segura de si realmente estaba despertando en ese cuerpo. Pero Kylian dijo que desperté. Yo también tengo recuerdos de ello. ¿No sería mejor reunirme con Kylian y comparar mis recuerdos?

—¿Y qué pasa si despierto con ese cuerpo?

—Entonces te convertirás en un zombi, como dijiste antes. ¿Crees que la persona a la que el dios de la muerte ha resucitado realmente será como un ser humano?

—…Tienes un punto.

—Más bien, habla con Kylian. Habla con él, demuestra que eres Anais y aclara el malentendido.

El problema era que, para empezar, no había ningún malentendido que aclarar. Desde el punto de vista de Kylian, es natural que él fuera la víctima. En cualquier caso, ¿acaso mi disculpa, como la perpetradora, le traerá paz? ¿No se sentiría más insultante que haya tomado prestado el cuerpo de Lilith en esta situación?

—Enséñame cómo usar el poder divino primero.

—No puedes. Si no eres una sacerdotisa, ¿cómo puedes usar el poder divino?

—¿No hay forma alguna?

—…Hay formas de ingresar a la religión.

—¿Cómo se hace eso?

La expresión de Lewarren se volvió seria otra vez. Así que tragué saliva y esperé a ver qué diría.

—Solo tienes que hacer un sacrificio en el templo.

—Todos los templos fueron destruidos.

—Sí.

—¿Así que me estás diciendo que no puedo?

—¿Acaso lo primero que dije no fue que no podías?

Maldita sea. Lewarren se alborotó su cabello azul claro mientras su larga cabellera caía por su hombro. Se veía como un color muy bonito de cerca. Quizá me habría sentido de esa manera si no tuviera el cabello azul que tengo ahora también.

—Lewarren.

—Qué.

—Tengo hambre.

Al liberarse la tensión, un trueno retumbó en mi estómago.

*******

—¿Acaso no decidí yo misma curar el cuerpo de Anais?

Kylian me miró fijamente con frialdad sin responder. Era la primera vez que veía esos ojos, así que sentí que el estómago se me encogía. Lewarren todavía estaba durmiendo, y Lilith, la santa de la Diosa de la Vida, fue convocada desde el amanecer. En otras palabras, se trataba de mí en este momento.

—Es porque el sumo sacerdote tiene prisa —respondió Phileal con una sonrisa.

Kylian ni siquiera se molestó en responder a lo que dije. Se veía de algún modo cansado y no parecía tener intenciones de hacer contacto visual conmigo. Tenía la intención de insistir en preguntarle a Lewarren qué había pasado ayer entre Kylian y Lilith. Le habría preguntado si no me hubiera quedado dormida justo después de comer.

—Disculpa, Kylian.

—¿Olvidaste que te dije que no pronunciaras mi nombre?

—Su Majestad.

—...

—Su Majestad, ¿acaso tuvimos una pelea?

—...

—¿No se llevaba bien Su Majestad con Lewarren?

—...

—¿De verdad destruyó los templos por los sacerdotes de la muerte?

—...

—¿No hablábamos con total confianza el uno con el otro? ¿Por qué me odias tanto?

—...

Kylian ni siquiera me miró, como si yo fuera invisible, y no respondió. La razón por la que sentía a Kylian todavía más distante era también porque él me hablaba con respeto a mí, pero solía hablarle de manera casual a Lilith.

—Lilith.

—Eh...

Incomodo, Phileal forzó una sonrisa. Así que decidí simplemente mirar al sumo sacerdote del dios de la muerte que estaba frente a mí. Era un lugar oscuro y, tan pronto como llegué, encendieron el candelabro. Gracias a eso se volvió más brillante; tal vez debido a ello, los otros sacerdotes de la muerte abrieron los ojos con extrañeza. Como un topo que estuviera a punto de morir por la claridad. Solo Phileal se encontraba bien. Y yo no lograba comprender por qué Kylian quería que lo acompañara. Si solo necesita al Sumo Sacerdote para curar, ¿no debería estar yo fuera de esto? Además, no sé cómo usar el poder divino. Suspiré y me acerqué al sumo sacerdote. Estaba recostado en la cama, respirando con dificultad. A diferencia de la edad que yo le calculaba, tenía un rostro muy joven.

—¿Por qué tienes el cabello azul?

La repentina pregunta de Kylian me hizo dudar justo cuando intentaba extender mi mano hacia el sumo sacerdote. No pudo haber sido más afortunado. Porque no sé qué pasará si él descubre aquí mismo que no puedo usar el poder divino.

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