Capítulo 36
Contemplando
el rostro de Roel con una mirada compleja, Kyden pronto usó el sonido de su
respiración acompasada como una canción de cuna para quedarse dormido.
El ligero peso
apoyado contra él, su pequeña figura encajando perfectamente en sus brazos, su
piel suave envolviendo su cuerpo, sus ojos enrojecidos y marcados por su toque,
y su aroma que estremecía su corazón... todas estas sensaciones llenaron sus
sentidos mientras se sumergía en el sueño. Justo antes de que el cansancio lo
venciera, se dio cuenta, en medio de la noche, de lo profundamente solo que se
sentiría sin ella.
******+
Al día
siguiente, Roel no pudo levantarse de la cama hasta la noche. Le dolía el
cuerpo y le había subido un poco de fiebre, lo que la hacía gemir durante todo
el día. Kyden la cuidó con diligencia, sintiéndose culpable por su estado, a
pesar de que Roel insistía en que estaba bien y parecía avergonzada por tanto
alboroto.
Solo al caer
la tarde Roel logró levantarse, y sus ojos se abrieron de par en par al ver los
artículos que Kyden había dispuesto para ella.
—¿Qué es esto?
—Pruébatelos.
Los compré ayer.
—Deben de
haber sido caros.
—No tanto.
El corazón de
Roel se apretó ante el regalo de Kyden. Él incluso le había comprado regalos
ayer... Roel se sentía apenada y demasiado culpable como para disfrutarlos
plenamente.
—Vamos,
pruébatelo.
Se puso la
ropa que él había comprado. Un vestido beige similar al color de su cabello. La
tela era gruesa y con varias capas; parecía muy costoso. Roel sujetó el
dobladillo de su vestido con timidez.
—Te queda
bien.
—... Gracias.
Kyden observó
a Roel, cuyas mejillas estaban encendidas. Vaciló un momento antes de hablar
finalmente.
—Estás
hermosa.
Roel pensó que
mentía. ¿Hermosa, de verdad? No podía creer que alguien tan apuesto e
impresionante como Kyden la viera de esa manera. Sin embargo, el cumplido la
hizo sentir bien. Con timidez, sus labios se curvaron en una sonrisa y sus ojos
se entornaron de alegría.
Contrario a lo
que ella creía, Roel se veía muy bella. Al ponerse el vestido beige impecable,
su piel clara resaltaba, haciéndola lucir como una modesta pero fragante flor
de primavera. Al ver la tenue sonrisa de Roel, Kyden sintió que su decisión de
comprar el regalo había sido acertada. Esa sonrisa que florecía en su rostro
habitualmente sombrío era tan hermosa y preciosa.
Kyden no podía
apartar la vista de su rostro. Su sonrisa pareció contagiarlo, y se encontró
sonriendo también.
—Lo usaré con
gusto.
Roel se
compuso rápidamente y giró la cabeza, su sonrisa desvaneciéndose demasiado
pronto para el gusto de Kyden. Con prisa, él sacó otro regalo. Esta vez era una
horquilla.
—¿También
compraste esto?
—Sí.
—...
Abrumada por
la culpa, Roel no pudo sonreír, lo que solo profundizó la sensación de
decepción de Kyden. Entonces le entregó una bufanda de piel y una pulsera de
una sola vez, haciendo que la expresión de ella se ensombreciera aún más.
—¿Por qué
compraste tanto? Está bien...
El rostro de
Kyden también decayó, ya que esperaba elogios y sonrisas.
—Gracias, de
todos modos. De verdad lo aprecio.
Roel sollozó
suavemente. Desde que su padre falleció, no recordaba haber recibido regalos de
nadie. Ni siquiera la cuidaban cuando estaba enferma. Un día se topó con su
cabaña y comió de su comida. La amabilidad y calidez de Kyden la hacían sentir
inmensamente agradecida, pero también culpable.
"¿Está
bien ser feliz? ¿Traerán mis pecados un castigo divino? ¿Estará acechando una
cruel desgracia, esperando el momento para atacar?".
Roel estaba
ansiosa debido a su felicidad. Conocía demasiado bien la frustración y el vacío
que seguían a la pérdida de la dicha. Kyden se mostró inquieto al verla llorar.
—¿Qué pasa?
¿No te gusta?
—No, es porque
me gusta.
—Si eres
feliz, deberías sonreír, ¿por qué lloras?
Aunque era
satisfactorio verla llorar durante sus encuentros íntimos, resultaba
desconcertante durante el día. Roel se secó rápidamente las lágrimas y forzó
una sonrisa.
—Haré la cena.
Por favor, siéntate y descansa.
—No es
necesario. Apenas puedes caminar.
—Puedo caminar
despacio.
—No quiero ver
eso, solo siéntate.
Kyden
insistió, sentando a Roel en una silla, y procedió a preparar la cena. Roel se
movía inquieta, luciendo incómoda, pero permaneció sentada ante su firme orden.
*********
Pasaron los
días; no eran malos en absoluto, de hecho, eran bastante pacíficos y alegres.
Kyden ahora bajaba al pueblo aproximadamente una vez cada cuatro días, y cada
vez le daba instrucciones estrictas a Roel.
—No deambules
fuera de la cabaña.
—Entiendo. No
saldré.
—El clima está
calentando y podría haber avalanchas. También es peligroso por aquí.
—De verdad que
no saldré.
Roel tenía que
insistir cada vez que él se marchaba. No tenía intención de salir al exterior y
ni siquiera lo había intentado.
Cada vez que
Kyden bajaba al pueblo, ella solía estar ansiosa, pero ahora se sentía algo
aliviada. Kyden ya había estado en la aldea cuatro veces y parecía ajeno a
cualquier rumor. La esperanza brotaba en su corazón.
"Tal vez
mis rumores no se han extendido. Quizás hubo un gran incendio ese día...".
¿Podrían haber
muerto todos? ¿Podrían los eventos de aquel día haber sido tragados por el
silencio eterno como un secreto? Mientras imaginaba la escalofriante
posibilidad de que todos perecieran en un incendio, Roel sintió una culpable
sensación de alivio.

0 Comentarios