Los pasos que
habían estado deambulando al otro lado de la puerta, abriendo su apetito,
finalmente desaparecieron después de un largo rato.
Andras, a
quien Evangeline le había impuesto el ridículo nombre de Jelly, apoyó la
espalda contra el marco de la puerta y jadeó para recuperar el aliento. Cada
vez que tosía violentamente, escupía órganos internos y pedazos de carne en
medio de un dolor agónico. Su rostro ya era un desastre debido a la sangre que
le brotaba de los ojos, la nariz y la boca sin excepción.
Las heridas
causadas por los golpes del gato se habían curado en pocas horas, pero sus
entrañas estaban completamente destrozadas por el agua santa que Evangeline le
había dado de beber.
Su lengua no
pudo resistir el agua que había tragado y se calcinó, mientras que su esófago
se derritió haciéndole sentir como si su propia carne estuviera
chisporroteando. Al tratarse del agua santa del Dios del Sol, la sensación era
similar a cuando lo habían quemado en la hoguera en el pasado.
Lo mejor que
Andras podía hacer era reparar su cuerpo, que se corroía a gran velocidad. Si
no hubiera devorado a varias personas antes de venir aquí, habría muerto,
incapaz de seguirle el ritmo a la rapidez con la que su organismo se
deterioraba.
Maldito
bastardo de gato. Solo se había burlado de él por actuar de repente como una
mascota inapropiada, pero no esperaba que se enfureciera tanto.
Y pensar que
le diría a Evangeline que trajera agua santa. Si hubiera sido Plauros, tal vez
habría tenido una oportunidad de evitarlo, pero no había forma de escapar del
agarre de Evangeline.
Ella ni
siquiera lo había sujetado con fuerza; sin embargo, el instinto hizo que su
cuerpo se congelara con la certeza de que no debía moverse. Así que, incluso
cuando le pusieron el agua santa enfrente, no tuvo más remedio que beber
obedientemente el veneno.
La cosa que
había entrado en el cuerpo de Evangeline Rohanson era, de hecho, muy extraña.
Aunque
parecía actuar de manera humana para ir a tono con la piel que vestía, en
realidad no hacía ningún esfuerzo por ocultar su propia naturaleza
espeluznante.
Al ser un
ente más allá de la comprensión, el simple hecho de mirarlo lo dejaba a uno sin
aliento y horrorizado. Hacer que Andras se sometiera y lograr que Plauros
actuara de forma cariñosa como un gato... ¿Acaso algo así era posible a menos
que uno fuera un dios? No obstante, esa cosa jamás podría ser un dios.
Quienquiera
que la hubiera invocado, había traído al mundo algo verdaderamente formidable.
A pesar de
que su compañerismo se extendía por varios siglos, a Plauros parecía no
importarle si Andras sangraba o vomitaba carne. Sintiéndose resentido sin
motivo, Andras se había quedado tercamente junto a la puerta cuando le dijeron
que saliera.
Ese bastardo
de gato ni siquiera lo dejaba sentarse en el sofá de Evangeline debido al olor
a sangre, pero ahí estaba él, recostado cómodamente... Era asquerosamente
irritante.
—Cállate.
Como si eso
no fuera suficiente, incluso se enojó con él por gemir de dolor, diciendo que
hacía ruido. ¿Quién había traído el agua santa en primer lugar? Él se estaba
muriendo por su culpa, y aun así, ese bastardo desalmado solo estaba preocupado
de que Evangeline escuchara el alboroto y se le interrumpiera el sueño.
Plauros, que
se había despojado de su disfraz de gato, era tan elegante que uno podría
confundirlo con un ángel descendiente, hablando únicamente de su apariencia. Su
cabello rubio y rizado, que parecía que iba a derretirse bajo la luz del sol, y
su piel similar al azúcar impalpable eran lo suficientemente hermosos como para
complacer incluso los ojos exigentes de Andras.
Si tuviera
que buscarle un solo defecto, sería ese cuello bordado de manera tan
descuidada. Aunque él mismo parecía bastante encariñado con la prenda.
Plauros frotó
su rostro contra la mano de Evangeline como si fuera un gato real. Era una
escena que parecía sumamente afectuosa a primera vista. Habría sido aún mejor
si no fuera por los cientos de miles de ojos que brotaban como moho en el techo
y el suelo de alrededor.
Debido a los
ojos que germinaban por todas partes, para Andras este lugar no parecía una
habitación, sino el interior de una criatura viviente. No había sido en vano
que el olor del gato hubiera estado flotando desde la distancia.
Esos ojos
contemplaban únicamente a Evangeline. Para que ella tolerara una vista tan
repugnante, Evangeline debía de apreciar a Plauros con bastante ternura.
Justo en ese
momento, todos los ojos giraron al unísono para mirar a Andras. No, ¿era más
allá de la puerta? Mientras se limpiaba la boca manchada de sangre, la puerta
se abrió con mucho sigilo. A través de la pequeña rendija, se hicieron visibles
unos ojos amarillos.
—Señor Jelly.
Hay demasiado ruido y no puedo dormir.
La voz que
provenía del otro lado de la puerta era la de Kanna.
Kanna miró
alrededor de la habitación y luego, al ver a Evangeline durmiendo, bajó la voz.
Como no quería despertar a Evangeline, lo susurró muy despacio.
Los jadeos de
dolor de Andras se escuchaban con total claridad en la habitación de abajo.
Incapaz de soportar el ruido entre los pisos, Kanna había pasado un rato
afuera, pero al regresar y escuchar todavía los sonidos de lamentos, había
subido a la habitación de Evangeline.
Kanna no se
atrevía a entrar a la habitación sin el permiso de la señorita, por lo que
manifestó su queja desde el otro lado de la puerta.
—Mi hermana
está asustada, así que ¿podría guardar silencio, por favor?
La mansión
Rohanson por la noche era particularmente resonante con el sonido. Hena se
estaba cubriendo los oídos ante los interminables quejidos. Mientras se
preocupaba pensando «¿y si tu voz suena como un llanto?», le pedía a Kanna que
le hablara de vez en cuando.
Andras se
sintió en conflicto por ser ignorado incluso por los humanos ahora, pero luego
se recordó a sí mismo que Kanna era una humana a la que Evangeline apreciaba en
especial, y se armó de paciencia.
Como era de
esperarse de alguien elegido por Evangeline Rohanson, esta tampoco estaba muy
bien de la cabeza. Había pensado que sus nervios eran de acero desde el
principio, viendo cómo caminaba normalmente a pesar de parecer tener visiones,
pero ahora le estaba pidiendo a alguien que escupía sangre que se callara. Esta
era la segunda vez que escuchaba tales palabras hoy, después de ese bastardo de
Plauros.
A estas
alturas, sentía que el criminal era él por tener dolor.
*******
Ah… Tuve
parálisis del sueño. ¿Por qué hay fantasmas en un mundo de fantasía romántica?
No sentí que hubiera dormido como corresponde, escuchando a un fantasma
sollozar junto a la puerta toda la noche. Debido a mi sueño agitado, hoy volví
a despertarme tarde.
En realidad,
hoy no fue el único día que me desperté tarde. Desde que poseí este cuerpo, me
he vuelto perezosa y siempre me despierto cuando las sombras son más cortas.
Estiré la mano hacia mi teléfono para revisar la hora, recordé que no estaba
allí, me senté para mirar el reloj de escritorio y luego volví a recostarme.
Dudaba de si
todavía estaba en un sueño cuando sentí el calor del gato junto a mi almohada y
me di cuenta de que esto era la realidad. Pero, aun así, no tiene el peso de la
realidad. No es un sueño, pero al ser solo un mundo hecho de letras, no es muy
diferente.
Sí. No
pensemos demasiado en ello. A este paso me dará nostalgia. De todos modos,
tampoco es que haya una forma de regresar.
Después de
dar un par de vueltas en la cama por un rato, no pude volver a conciliar el
sueño, así que simplemente me levanté.
—Pudding,
buenos días.
—¿Dormiste
bien?
Saludé a
Pudding, pero la respuesta provino de otra parte. Definitivamente le había
dicho que durmiera en el sofá, pero de alguna manera Jelly se había arrastrado
hasta la cama y estaba moviendo la cola a mi lado.
—Bájate ahora
mismo.
—¿Por qué
solo le das un trato especial a ese tipo?
Jelly hizo un
berrinche preguntando por qué a él y a Pudding los trataban diferente, diciendo
que él también quería dormir en la cama. Bueno, por supuesto que Pudding recibe
un trato distinto porque es un niño.
Cuando le
pregunté a Jelly ayer si Pudding también podía transformarse en humano, me
respondió preguntándome si acaso no lo sabía. Me dio vergüenza haber mimado
tanto a Pudding pensando que era solo un gato, así que por un breve momento lo
evité y mantuve mi distancia, pero Pudding se sintió tan herido que decidí
volver a ser cercana. Aunque ya no puedo hacer cosas como palmearle el trasero
como antes.
Pero a
diferencia de Jelly, Pudding no podía hablar bien el lenguaje humano, así que
por fortuna parecía ser un hombre bestia bastante joven. De verdad me alegra no
haber estado palmeándole el trasero a un hombre adulto.
—Llévense
bien.
Dado que me
desperté en este cuerpo sin previo aviso, supongo que de la misma manera
desapareceré de repente. Sentí lástima al pensar que Pudding perdería a su
cuidadora cuando yo regresara, pero es una suerte que sea un hombre bestia.
Como Jelly también lo es, cuidará bien de él.
Tras pasar un
día juntos, Jelly definitivamente no parecía el protagonista masculino.
Sospeché de él porque era bien parecido, pero más que un protagonista, es más
bien... ¿un personaje secundario en el mejor de los casos? En realidad, es tal
cual como una mascota. ¿Decir esto será discriminación de especies? ¿Acaso soy
una discriminadora de especies...?
Toc, toc
Mientras me
hundía en la desesperación, se escuchó un golpe en la puerta.
—Señorita.
Soy Kanna.
—Adelante.
La puerta se
abrió y un cabello pelirrojo y rizado, similar a los cerezos del jardín, llenó
mi visión.
Pude ver esa
ilusión óptica de pétalos de flores flotando que solo se ve en las portadas de
fantasía romántica. Sentí como si mi herido corazón se estuviera curando. ¿Es
esta la calidad de una heroína de fantasía romántica?
—¡Señorita!
¡Mire esto!
Kanna llevaba
con orgullo la etiqueta con su nombre que yo le había bordado en la ropa. A
pesar de que la hice yo, realmente se ve terrible. ¿Acaso eso no son
jeroglíficos? Se me calentó el corazón al ver que a Kanna le gustaba incluso
algo así.
Mientras
Kanna y yo nos sentábamos a charlar, Hena trajo la comida. Aunque Jelly había
empezado a vivir de gorrón, solo Kanna y yo comíamos juntas. Jelly se marchó
con Pudding, diciendo que iría a comer y regresaría.
—Espero que
no vuelva más, de ser posible —dijo Kanna en voz baja, observando la espalda de
Jelly mientras este desaparecía como un vagabundo.
Kanna también
había estado desconfiada de Gabriel, pero parecía que Jelly simplemente le
desagradaba. Al principio, cuando pensó que Jelly era un lobo, pareció
encontrarlo algo tierno, pero tan pronto como se transformó en humano, su
mirada se volvió feroz. Parecía que Kanna y Jelly habían empezado con mal pie
porque yo descubrí a Jelly primero.
—Todavía no
hay noticias de sir Gabriel.
—Es verdad.
Pensé que lo
manejaría bien ya que es el protagonista masculino, pero de alguna manera estoy
ansiosa.
¡Apresúrate,
limpia mi nombre y devuélveme mi inocencia! ¿Me preguntas si el protagonista
podría fallar dado que no hay contacto? ¡Para nada! Eso es ridículo. ¡Qué
capaces son los protagonistas masculinos de fantasía romántica!
Los
protagonistas de fantasía romántica pueden encontrar fácilmente a las heroínas
que huyeron a toda velocidad sin siquiera haberles puesto un GPS, pueden
incriminar y ejecutar a la hija de un duque que hace tambalear el poder del
imperio con una sola palabra y, de todos modos, si les falta capacidad, no son
protagonistas.
Los príncipes
herederos o los duques pueden tener cierta falta de habilidad ya que les sobra
dinero y poder, pero Gabriel es un comandante de caballeros, ¿cierto? Entonces,
si le falta capacidad, queda fuera. Hay una razón por la cual los caballeros
son en su mayoría personajes secundarios.
¿Eh?
Espera. Ahora
que lo pienso, ¡Gabriel también podría ser un personaje secundario!
El príncipe
heredero de este otro mundo es de mediana edad y no hay ningún gran duque, así
que simplemente asumí que él era el protagonista basándome solo en su rostro,
pero pensándolo bien, los caballeros eran más famosos como personajes
secundarios.
Como solo he
vivido como una ermitaña hikikomori tras poseer este cuerpo, es posible que aún
no haya conocido al verdadero protagonista masculino.
Gabriel y
Kanna parecen haberse enamorado ya, pero ¿por qué estoy analizando esto ahora?
Eso es porque…

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