La vida privada y secreta del Gran Duque villano - Capítulo 16

Capítulo 16

 

Moritz jugaba con Lily y luego la mataba sin piedad. Después, aprovechaba hábilmente la situación para convertir a su hermana menor en Emperatriz.

Pero, al pensarlo ahora, ella se preguntaba si realmente tenía necesidad de hacerlo. La familia Kneis gobernaba Kretail, una región próspera y comparable a Moonique. El hecho de producir o no una Emperatriz no afectaba significativamente su poder o su fuerza…

Aun así, Moritz puso mucho esfuerzo en utilizar al personaje de Lily para ocupar ese lugar. Además, incluso después de matar a Lily con sus propias manos, sentó a su hermana en su puesto. Aquello en lo que puso tanto empeño era porque necesitaba una posición de Emperatriz a la que pudiera vigilar justo al lado del Emperador y vincular en caso de necesidad…

Combinando las pruebas y las acciones de Moritz, Lily concluyó con una expresión de terror en su rostro: tal vez Moritz se estaba preparando para la guerra.

*******

A la mañana siguiente, Moritz envió un carruaje a la Mansión Ravenas, pero Lily lo rechazó. Declinando la invitación, eligió su ropa del vestidor. Se las probó una a una hasta encontrar un vestido ajustado que resaltaba su cuerpo.

Aun así, el largo era corto y apenas cubría su parte trasera. Era un vestido ostentoso. Sin embargo, Lily no pensó que fuera suficiente, así que lo cortó de forma redondeada lo suficiente como para mostrar la clavícula y el pecho, y lo terminó con costuras a mano.

Al mirarse en el espejo, vestida con la ropa remendada, una chica rubia pura pero refinada, de piel traslúcida y mejillas rosadas, estaba allí de pie con un travieso vestido negro. Era un atuendo de combate. Aunque no tuviera ninguna función defensiva, era un traje de batalla porque estaba lleno de intenciones para desarmar al oponente.

«...Moritz, si planeas una guerra, te capturaré antes de eso».

Lily entrecerró los ojos y sonrió con malicia. Estaba satisfecha con su aspecto en el espejo, que le parecía lujurioso incluso a ella misma. Julia, que vino a avisarle de que el carruaje estaba listo, se sobresaltó al verla. Lily, que no estaba vestida adecuadamente, como si estuviera desnuda, no parecía la Lily que ella conocía.

—Señorita Lily…

—Shh.

Lily se puso el dedo en los labios y sonrió con radiantez, haciendo gala de su inocencia habitual.

—¿Va a vestirse así…?

El rostro de Julia parecía a punto de romper a llorar. Era como si la señorita a la que servía se hubiera arruinado por culpa del Gran Duque. Y no se equivocaba; después de todo, fue Moritz quien despertó este lado de Lily que había estado profundamente dormido.

Lily se cubrió con una capa negra para ocultarlo todo y subió al carruaje. Mientras se dirigía a la mansión del Gran Duque, imaginaba con alegría qué clase de expresión pondría Moritz al verla.

Cuando llegó a la mansión Kneis, los sirvientes de Moritz la condujeron al sótano. Eso era lo que Lily esperaba: él estaba enfadado porque ella había rechazado su invitación por la mañana y planeaba castigarla.

Sola en el sótano, echó un vistazo a la habitación secreta. No solo había los juguetes obscenos de siempre, sino también herramientas desconocidas. Una cadena y una correa estaban sujetas al extremo de una barra de madera. ¿Para qué pensaba usar eso…? Su cuerpo tembló de tensión; sintió un escalofrío recorriéndole la columna.

—Lily.

Al oír el llamado de Moritz desde la puerta, Lily se dio la vuelta, se quitó la capa que la cubría y dejó que se deslizara hasta el suelo.

—Oh, de verdad…

Moritz, que hasta hace un momento estaba lleno de pensamientos de ira, ahora solo podía pensar en ponerla de espaldas para morderla desde la punta de los dedos hasta la punta de los pies y devorarla por completo.

Esa era la reacción que ella buscaba. Lily se sintió orgullosa ante su sonrisa sexy y astuta.

Abriendo las piernas ligeramente, deslizó lentamente sus manos desde sus hombros, pasando por su pecho, cintura, pelvis, caderas y muslos, hasta llegar a la parte interna. Luego se puso de cuclillas, cubriendo con su mano su zona íntima —expuesta por la falta de ropa interior—, se levantó de nuevo y cruzó las piernas.

Lily, que lo miraba con una expresión provocativa como si estuviera a punto de devorarlo, pasó la lengua por sus labios y movió el dedo índice, indicándole que se acercara.

—Haa… Tienes un talento especial para volver loca a la gente, Lily.

Moritz se acercó con cierta prisa, rodeó su cintura con los brazos y apretó con fuerza sus glúteos turgentes. Aunque era menuda, su carne tenía un peso considerable. Debido al vestido corto, el segundo nudillo de su dedo tocó la piel desnuda de Lily.

Inclinando la cabeza para lamerle el pabellón de la oreja, le hizo cosquillas con un aliento algo agitado. Moritz estiró el dedo hacia su valle y suspiró suavemente cuando la punta de sus dedos tocó la entrada húmeda de Lily. ¿Estaba mojada por el simple hecho de mostrarse así?

Apresó la adorable oreja de ella entre sus labios, la succionó y, con las yemas de sus dedos, extendió el fluido por todas sus zonas húmedas.

—Aún eres torpe, Lily.

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