La vida privada y secreta del Gran Duque villano - Capítulo 22

Capítulo 22

 

A la tarde siguiente, se dirigió a la mansión de Moritz para acompañarlo a la cena. Moritz, que aún no había terminado sus deberes, se encontraba en el estudio.

—¿Está bien este tipo de ropa? —preguntó Lily al entrar.

Posó para lucir su atuendo; quería escucharlo decir que era el conjunto perfecto para seducir al Emperador.

—Ah, esa es la ropa que compré. Como no la habías usado antes, pensé que no era de tu agrado.

—No es que no me guste, es que el pecho está un poco abierto…

La respuesta sonó como una excusa inventada. Lily lo miró a los ojos y su voz se fue apagando por una extraña culpa. Moritz, por otro lado, la observó con ojos inexpresivos y luego volvió a concentrarse en su trabajo.

Al ver su reacción, ella se acercó al escritorio, inclinó un poco el cuerpo y echó un vistazo a los papeles.

—Debes de estar muy ocupado.

—Se acerca la temporada de cosecha. Hay asuntos relacionados con los impuestos…

Moritz revisaba los documentos cuando de reojo notó el pecho de Lily, que quedaba expuesto al inclinar ella el torso.

—Ja. Es bueno que la ropa te quede bien, pero ¿podrías dejar que me concentre en mi trabajo por ahora, Lily?

Su frente estaba llena de arrugas mientras hablaba, así que Lily se incorporó rápidamente y se cubrió el pecho. Sus mejillas ardieron al pensar en cómo se habría visto desde el ángulo de él.

—Ah, eso… no fue a propósito…

—¿No ibas a decir en realidad que lo hiciste a propósito?

Con una sonrisa pícara, él se burló de Lily. Disgustada por su travesura, ella lo fulminó con la mirada una vez y salió del estudio.

*******

Mientras Moritz terminaba sus pendientes, Lily lo esperó en el salón.

Poco después, él terminó su labor y fue al vestidor. Sacó el traje rojo oscuro que Lily había preparado para ir a juego y contempló su apariencia. Podría ser difícil encontrar ropa que no le sentara bien a un rostro tan esculturalmente atractivo, pero esas prendas le quedaban particularmente bien. Sin embargo, por muy bien que luciera, no podía usarlo. Sería una locura vestir del mismo tono que la mujer que iba a seducir al Emperador.

Moritz sacó otro traje, esta vez de color azul oscuro, y se dirigió al salón.

—Vaya, Moritz. Estás realmente guapo.

Él extendió su brazo sin decir palabra ante el elogio de Lily. Sin embargo, al no notar por qué extendía el brazo, Lily salió disparada del salón primero.

—Haa…

No estaba de humor para disfrutar la cena. Moritz suspiró ante su brazo ignorado y siguió a Lily.

La mansión Kneis estaba cerca del Palacio Imperial. Los dos llegaron al palacio poco después de subir al carruaje. Moritz no pronunció ni una palabra hasta su llegada.

Cuando el carruaje se detuvo, él bajó primero y luego le tendió la mano.

—Ah, gracias.

Sujetando la mano que él le ofrecía, Lily bajó del carruaje. Entonces, las comisuras de los labios de Moritz finalmente se elevaron un poco.

Los oficiales del Palacio Imperial, que habían salido con antelación y estaban esperando, los condujeron a un pequeño comedor donde el Emperador solía cenar.

En cuanto Lily abrió la puerta y entró, Matthias se levantó de un salto de su asiento.

Al notar esto, Moritz frunció el ceño y recorrió a Matthias con la mirada de arriba abajo. ¿Cuándo demonios se había levantado así para recibir a un invitado? Era increíble cómo su actitud cambiaba de tal forma solo porque Lily estaba presente. Matthias siempre se comportaba con arrogancia, incluso ante el Gran Duque Moritz, quien era el segundo después del Emperador en la jerarquía.

Matthias se acercó a Lily y le pidió la mano. Lily vaciló antes de extenderla con cuidado; para alguien del siglo XXI, ese protocolo resultaba bastante embarazoso.

—Lady Lily.

Matthias tomó su mano con ligereza y depositó un suave beso en el dorso antes de alzar la vista hacia ella.

Al verlos a los dos, Moritz se sentó primero con una sonrisa torcida. Con sus largos dedos, tomó el cuchillo de plata impecable.

—Llegaron demasiado tarde y la comida se ha enfriado. Aun así, espero que la disfruten.

—Qué excelente hospitalidad para con los invitados. Por eso mismo estaba deseando que llegara la cena.

Mientras Matthias y Moritz se lanzaban comentarios sarcásticos, Lily observaba la gran variedad de platos sobre la mesa. ¿Cómo podía Matthias comer así todos los días solo por haber nacido con una cuchara imperial en la boca? La vida era tan injusta.

Cuando comenzó la comida, ella puso en práctica sus conocimientos para mostrar cortesía. Los cubiertos debían usarse desde el exterior hacia adentro, y el tenedor y el cuchillo debían colocarse en posición paralela ($||$) para indicar que había terminado de comer.

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