Creí haber curado al hermano enfermo del villano - Capítulo 53

Capítulo 53

 

—...

Merrien permaneció en silencio y lo dejó ser, sabiendo que responder solo daría pie a que él hiciera más comentarios. Quizás debido a esto, la mano de él comenzó a moverse con inquietud antes de trasladarse finalmente hacia la mejilla de Merrien. El lento roce de su mano era vergonzosamente cálido.

—Disculpe, Duque.

—¿Sí?

—Lo estoy curando.

Ella bajó la voz a propósito y lo reprendió, pero él se encontró con la mirada de Merrien con ojos inocentes.

[ 142]

[ 144]

Sin siquiera intentar ocultar los latidos salvajes de su corazón. Por supuesto, el ritmo cardíaco de Merrien no era muy diferente. Su rostro se tiñó de rojo desde la barbilla hasta la frente. A Merrien esto le resultó molesto.

«¿Por qué luce tan calmado?».

A pesar de que su corazón latía a toda prisa, Ariel ni siquiera parpadeó. Desde fuera, nadie sabría que estaba al borde de perder la razón. Merrien giró la cabeza con brusquedad, sintiendo que era la única que se ponía nerviosa. Estaba a punto de sacar a colación algo serio para evitar la incomodidad.

—Ariel. Yo también quiero que te cures por completo. Pero... ¡mmfh!

No pudo terminar la frase. De repente, los labios de Ariel cubrieron los suyos.

Los ojos de Merrien se abrieron tanto como fue posible. Con una mano todavía apoyada en el corazón de él, se quedó completamente congelada. De alguna manera, él se había acercado, inclinando un poco la cabeza y con los ojos cerrados.

Bum. Bum. Bum.

El corazón de Merrien latió con violencia. Sin ningún esfuerzo adicional, la luz blanca que fluía desde su mano extendida hacia el corazón de él se volvió más y más grande. La luz, que había crecido casi tanto como el torso de una persona, se convirtió en una enorme esfera antes de adentrarse rápido en el cuerpo de Ariel. El destello de luz que le siguió fue casi cegador.

—¿Qué... qué fue eso? —se apartó apresurada.

Ambos tenían los rostros encendidos, pero lo que resultaba más desconcertante era el tamaño sin precedentes de la luz. Esto parecía inesperado incluso para Ariel. Abrió bien los ojos y miró hacia su propio corazón. Presintiendo algo inusual, se tocó el pecho antes de hablar despacio:

—¿No me duele en absoluto?

—¿Qué? ¿De verdad?

—Sí.

Su voz no contenía ni un rastro de picardía. La mente de Merrien trabajó a toda velocidad. ¿Acaso el poder sagrado podía infundirse con solo tocar los labios? ¿Y pensar que mejoraría su estado de manera tan notoria?

«Un momento, entonces...».

Giró rápido la mirada hacia el aire vacío.

[+500]

[Cantidad de curación 8500/10000]

—¡¡¡!!!—

La cantidad de curación había aumentado 500 puntos al instante. El efecto era definitivo. Lo que significaba que... si realizaba la misma curación solo tres veces más, podría llenar la barra de curación y sanar a Ariel por completo. Y eso significaba que el día de su regreso realmente no estaba lejano.

—...La barra de curación está casi llena —murmuró de forma inconsciente mientras miraba hacia el espacio vacío. Sus manos cayeron lánguidas sobre las sábanas de la cama.

—¿Qué tan llena está?

—Eso de recién la llenó un montón. Tal vez unas tres veces más y... se habrá terminado.

Su voz sonaba exhausta, casi delirante. Aun así, no especificó el sujeto. Tu curación estará completa y nuestra vida pacífica juntos terminará. El último ápice de razón al que se aferraba empujó esas palabras tan sombrías de vuelta al fondo de su garganta.

Ariel meramente se encogió de hombros. Su voz llegó sin un toque de preocupación:

—Eso es bueno.

—¿Qué?

¿Este era momento para bromas? Ella no estaba sacando a relucir los aspectos más tristes a propósito. Su tristeza se transformó rápido en enfado. Una voz molesta se le escapó de forma automática:

—Oye, ¡mmfh!

Pero antes de que pudiera siquiera mirar a Ariel con el ceño fruncido, el rostro de él se aproximó de nuevo. Intentó apartarlo golpeando su pecho, pero él no se movió ni un milímetro. La curación claramente había funcionado. Su cuerpo, que ya era firme antes, se había vuelto aún más duro, haciendo que a ella le doliera la mano por el impacto.

Y por si eso fuera poco...

—¡...!

Pronto, algo suave invadió la boca de Merrien. La fuerza se drenó de las manos con las que lo había estado empujando. A medida que Ariel exploraba su boca y su mente, ella ya no pudo pensar en nada más.

Finalmente, Merrien se rindió y contempló sus ojos cerrados. Incluso sus pestañas eran largas y hermosas. Frustrantemente, no había un solo aspecto poco atractivo en él. Su piel pálida, que alguna vez lució tan enferma que se le marcaban las venas, ahora tenía un color saludable. La primera impresión de que estaba completamente demente ahora era solo uno de muchos buenos recuerdos.

Sí, no importaría si no hubiera una solución. Con tal de que estés curado... Simplemente regresaremos a nuestras vidas originales. Eso era todo. Volver a la realidad, donde había estado celebrando que por fin había conseguido un trabajo. Cuando llegara ese momento, tendría que enterrar esta etapa en su corazón, recordándola como un sueño largo y muy hermoso.

Lo triste era que no habría forma de recordar a Ariel. No podía estar segura de que quedara algún registro de él en el libro. Si tan solo hubiera una sola línea escrita sobre él. Si tan solo la hubiera, leería esas palabras impresas decenas, cientos de veces, hasta que el papel se desmoronara por los años.

Pero Merrien estaba de acuerdo con esto, incluso si solo era un sueño. Envolvió el cuello de Ariel con sus brazos y se entregó despacio. Como si hubiera estado esperando esto, Ariel la estrechó con fuerza contra él. Sus alientos cálidos se mezclaron.

¿Cuánto tiempo había pasado? Sus labios, que habían permanecido juntos durante un largo rato, finalmente se separaron.

—Ah... —exhaló Merrien con dificultad.

Su cabeza, que había caído lánguida hacia abajo, fue levantada por la mano de Ariel. En los claros ojos azules que se encontraron con los suyos, exigiendo su continua atención, Merrien se vio reflejada por completo, aunque la mirada de él parecía difusa.

Su otra mano flotó en el aire. Estuvo a punto de colocarla en algún lugar, pero vaciló. Luego, con sumo cuidado, acarició el brazo de Merrien. Ella no pudo evitar sonreír ante el sutil temblor que se sentía desde las yemas de sus dedos.

Sin embargo...

[+500]

[Cantidad de curación 9000/10000]

[Resta el 10% de la cantidad de curación.]

Cuando las letras rojas obstruyeron por completo su visión como una advertencia, su cuerpo se tensó por reflejo. El texto de precaución parpadeó ante sus ojos varias veces antes de desaparecer a un rincón invisible de su campo visual. Pronto, se encontró con los ojos de Ariel, que habían estado completamente ocultos detrás del texto.

Él bajó la mano sin vacilar.

—No haré nada que te desagrade.

Su voz era bastante seria y decidida. Ella solo se había tensado debido a la barra de curación, pero para él debió parecerle que se había detenido al mirarlo. Pero no era eso...

La atmósfera peculiar se disipó en un instante, incluso el aire caliente que había llenado la habitación.

—...Sí, gracias.

Pero no quería sacar el tema de la barra de curación justo ahora. Merrien sonrió con timidez y giró la cabeza hacia un lado.

******

Diciendo que se sentía mareada y que necesitaba descansar, Merrien salió de la habitación de Ariel.

Cric.

Tras cerrar la puerta, percibió numerosas presencias. El mayordomo y los sirvientes, que habían estado ausentes durante un buen rato, esperaban justo afuera. Incluso la espiaban con rostros llenos de expectación.

—... ¿Por qué?

¿Pero cómo iba a saberlo ella? Merrien tenía una expresión de completo desconcierto.

—No es nada. Jem, jem.

El mayordomo, que le había estado lanzando la mirada más brillante de todas, se aclaró la garganta y les hizo un ademán a los sirvientes con la mano. Los sirvientes, profundamente decepcionados, se dispersaron para retomar sus tareas. Al desparramarse en todas direcciones, los alrededores se quedaron vacíos de repente.

—Santa, salió antes de lo esperado.

Mientras tanto, el mayordomo permaneció allí hasta el final, sin ocultar su desilusión. Un fuerte suspiro resonó entre los sirvientes que ya se habían alejado. Merrien puso los ojos en blanco.

«No me digas que esta gente...».

Solo entonces cayó en la cuenta de aquella peculiar situación.

«¿En qué demonios estaban pensando?».

El rostro se le encendió de calor y se acomodó el cabello de los lados de forma innecesaria. ¡Definitivamente, no había ni una sola persona cuerda en la mansión Hartez!

Aunque ahora solo el mayordomo estaba frente a ella, Merrien se le acercó y susurró, temerosa de que alguien pudiera escucharla:

—¿En qué estaba pensando, mayordomo?

Al mismo tiempo, sus ojos se movían de un lado a otro, vigilando los alrededores. El mayordomo pareció vacilar antes de confesar con honestidad:

—... ¿En la escena cumbre de Las circunstancias secretas del duque, tal vez?

A pesar de su tono confiado, desvió la mirada de Merrien por la fuerza. Esto confirmó lo que ella sospechaba. Esa escena era demasiado vergonzosa como para mencionarla en voz alta.

Publicar un comentario

0 Comentarios