Capítulo 42
Se gritó a sí
misma como en un clamor desesperado. Incluso en su huida frenética, se las
arregló para no soltar la bolsa de medicinas.
Debido al
impacto, no podía comprender lo que acababa de suceder mientras se apresuraba
montaña arriba. Su mente estaba en blanco. Le costaba respirar y las lágrimas
rodaban por su rostro. Jadeando por aire, lo único que podía hacer era dejar
escapar sollozos ahogados.
"¡Corre!
¡Tienes que correr!".
Oyó ruidos a
lo lejos, detrás de ella. Roniti, que había rodado por la pendiente, ya estaba
de pie y perseguía a Roel. Tenía que ser más rápida que ella. No podía dejar
que Roniti la atrapara.
"¡Más
rápido! ¡Corre más rápido!".
Roel siguió
escalando, aunque tropezara. Gateaba a cuatro patas, como un animal
desesperado, usando cada gramo de fuerza para escapar.
—¡Detente ahí
mismo, mujer miserable! ¡Si te alcanzo, estás muerta!
La voz de
Roniti parecía acercarse. La piel de Roel se erizó de miedo. Mientras subía la
montaña, un pensamiento la golpeó de repente: "¿Pero a dónde debo
ir?".
Roniti la
perseguía. ¿A dónde podría escapar? Instintivamente, se dirigía de regreso a la
cabaña, pero sabía que no podía ir allí. "Kyden se enterará. Roniti se lo
contará todo. Él podría verse arrastrado a este desastre".
¿Qué debía
hacer? ¿Hacia dónde huir?
Aterrorizada y
confundida, no tenía tiempo para pensar. Roniti estaba justo detrás de ella. La
sangre goteaba de sus rodillas por las caídas. Desesperada y sintiéndose
estúpida, empezó a llorar.
—Hip... hip...
Cuando la
cabaña apareció a la vista, Roel se sintió completamente derrotada. "Este
es el fin". Kyden se enteraría de todo. Toda su fealdad, sus mentiras...
todo quedaría expuesto. Él se sentiría decepcionado y podría abandonarla. No,
definitivamente la abandonaría.
Sin embargo,
aunque todo hubiera terminado, quería verlo por última vez. La idea de que
fuera la última vez la hacía desearlo aún más.
"Una
última vez, solo una última vez...".
Decidió
rendirse sin remordimientos. Atesorar los cálidos recuerdos y estar agradecida
por haberlos tenido. Era la única forma de escapar de la miseria. Cuando Roel
ya se había dado por vencida en todo, escuchó un grito detrás de ella.
—¡¡¡Ahhh!!!
Se dio la
vuelta y vio a Roniti colgada boca abajo de un árbol a solo unos pasos de
distancia. Había caído en una trampa. Cuanto más luchaba Roniti por liberarse,
más fuerte se cerraba la trampa alrededor de su tobillo, como si hubiera sido
diseñada para atrapar humanos, no animales. La trampa parecía apretarla más con
cada movimiento desesperado.
—... Juff,
juff.
Roel se quedó
paralizada, mirando la escena con la mente en blanco. "¿Por qué hay una
trampa ahí...?".
Agotada, se
desplomó en el suelo. Sentía el sabor de la sangre en su boca y le zumbaban los
oídos, haciendo que los gritos de Roniti resonaran débilmente. Al darse cuenta
de que no podía escapar de la trampa por sí misma, Roniti cambió su tono.
—¡Ayuda, por
favor! ¿Roel? Roel, estás ahí, ¿verdad? ¡Ayúdame a salir, rápido!
Roniti
alternaba entre súplicas tranquilizadoras, gritos de dolor y ruegos
desesperados, llamando a Roel.
—Roel, te
perdonaré. Entiendo cómo te sientes... Debes haber sufrido mucho en el bosque.
Vamos, hablemos de esto con calma. ¡Roel!
Asustada, Roel
encogió los hombros. El rostro de Roniti, colgando boca abajo, se estaba
poniendo rojo, a punto de estallar mientras la sangre se agolpaba en su cabeza.
—¡¡Roel!!
¡¡Recibirás el castigo del cielo!! ¡¿Cuántos pecados más piensas cometer?!
¡¡Dios te está mirando!!
Los gritos
penetrantes de Roniti rompieron el silencio del bosque. Roel estaba paralizada.
Mientras Roniti se sacudía salvajemente de ira, la rama de la que colgaba se
doblaba peligrosamente. Roel no sabía cuánto tiempo más soportaría su peso.
Aun así, se
sintió aliviada. Roniti estaba atrapada y ya no podía perseguirla. Ahora tenía
la oportunidad de darle un último adiós a Kyden. Estaba agradecida por eso.
"No, esta
es una oportunidad del cielo. ¡Una oportunidad de venganza! Mata a Roniti ahora
mismo. Ya lo has hecho antes. ¡Solo cierra los ojos y golpéala! ¡Acaba con esto
aquí para que nunca más pueda perseguirte! Así no tendrás que separarte de Kyden.
Puedes continuar como si nada hubiera pasado. Simplemente no vuelvas nunca al
pueblo. Nadie lo sabrá...".
"No puedo
hacerlo... simplemente no puedo...".
Roel hundió la
cara en sus manos. No quería huir lejos, ni tenía el valor de matar a Roniti.
Se sentía totalmente impotente y débil. Al final, decidió regresar a la cabaña.
Lo primero que debía hacer era darle la medicina a Kyden. Después de eso, le
confesaría todo y se marcharía. Lejos, lo más lejos posible.
Habiendo
tomado su decisión, Roel levantó la cabeza con dificultad e intentó ponerse de
pie.
—¿Estás bien?
Te dije que era peligroso salir por aquí.
Kyden rodeó la
cintura de Roel con su brazo mientras ella estaba sentada en el suelo. La ayudó
a levantarse sin esfuerzo y, con naturalidad, sacudió el polvo de su ropa
manchada de tierra. Aún aturdida y luchando por asimilar la realidad, Roel lo
miró fijamente antes de hablar.
—... ¿Kyden?
—Incluso te
has lastimado. Nunca haces caso, ¿verdad?

0 Comentarios